14 mayo 2021

Mikel Zabalza

Mikel Zabalza, el joven navarro que apareció muerto en el Río Bidasoa en 1985

“Nosotros éramos nueve hermanos. Mikel era el que te arropaba, el que te echaba un cable, el que siempre estaba allí. Para mí, Mikel era todo eso”

Idoia Zabalza

Un 15 de diciembre en el río Bidasoa apareció muerto el cuerpo torturado de Mikel Zabalza, víctima del método de tortura conocido como «La Bañera», ejecutada según testimonios directos por la guardia civil en el siniestro cuartel de Intxaurrondo.

La versión oficial habla de que se ahogo huyendo de la llamada «Benemérita», cuando todo parece indicar que fue víctima de una más de las miles de sesiones de tortura que se llevaron a cabo en esta instalación del ejército español, comandaba por el faccioso general Galindo, implicado en decenas de crímenes fascistas dentro de la conocida como «Trama de los GAL».

Mikel no tenía militancia en organización armada alguna, la noche del 26 de noviembre de 1985, se lo llevó detenido la guardia civil. Un día antes, ETA había cometido un atentado contra miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado, lo que desencadenó un amplio operativo antiterrorista. Mikel, un primo y su novia también fueron arrestados a lo largo de aquella noche. Los dos últimos fueron liberados sin cargos. Zabalza, por el contrario, no volvió a ser visto con vida.

Según información de Diario Público, de 25/11/2015, «El periodista de Diario 16 José Macca consiguió el testimonio del ex guardia civil Vicente Soria, quien aseguró que había visto el cuerpo de Mikel en un ascensor de Intxaurrondo. Por su parte, el diario El Mundo concluyó que los agentes Enrique Dorado Villalobos y Felipe Bayo Leal –condenados por los asesinatos de José Antonio Lasa y Juan Ignacio Zabala- habían sido los responsables de la muerte del joven. “Según testigos presenciales, Zabalza murió mientras Dorado Villalobos y Bayo Leal le practicaban la bañera”

En este aniversario de la aparición del cadáver de Mikel Zabalza, la oscuridad sigue inundando los sótanos de la inteligencia del estado español, al Tribunal Supremo no se le ocurre otra medida que volver a repetir un juicio contra personas que ya cumplieron cinco y más años de cárcel, un proceso condenado y anulado por el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo.

Resulta triste que en vez de intentar averiguar lo que sucedió con Mikel, abriendo de nuevo su caso, sigan empeñados en fomentar el odio contra todo un pueblo, revolcarse en las cloacas del fascismo, en la persecución, en anular cualquier forma de pensar diferente, la que no encaje con los principios de un régimen español anclado en los mejores años del genocidio.

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