«El peor enemigo de la naturaleza es el silencio de los que gobiernan ante los excesos del dinero.»
Chico Mendes
La verdad que no observo nada malo con esta pancarta en el Roque Nubló: gastarse millones de euros en un tren a ninguna parte, en una isla tan pequeña y con un servicio de guaguas de alto nivel, si que me parece un gravísimo atentado a la destrucción del territorio y al dinero del contribuyente en unas islas que baten récord europeo en pobreza y exclusión social.
También me parece un atentado ambiental y al patrimonio como han destrozado del todo un paraíso natural como el barranco de Arguineguin para beneficio del capital privado de una multinacional de las Eléctricas con el proyecto megalómano Chira-Soria.
Hay muchas más aberraciones políticas que podrían hacer casi eterna esta reflexión. Por ejemplo los más de 200 millones, por ahora, para la restauración del estadio de Gran Canaria y convertirlo en una especie de Bernabéu en miniatura para un equipo de Segunda.
Todo eso es dinero del erario público con cientos de miles de familias que no llegan a fin de mes. Que no se mueren de hambre por las exiguas ayudas sociales y los bancos de alimentos. Atentado es la gentrificación turística, que tus padres se mueran sin que llegue la ayuda a la dependencia y que en Canarias su trámite tardé cuatro cinco años.
Eso es terrorismo de estado. Como también lo es que se proyecten las jaulas marinas en La Aldea de San Nicolás o las macro urbanizaciones turísticas asociadas a la casi finalización de su nueva carretera.
Señores una pancarta agarrada a las vías de escalada de este monumento natural no supone la destrucción de nuestra tierra, en cambio si denuncia la degradación moral y el afán de enriquecimiento de los que ocupan cargos públicos en la isla de Gran Canaria.
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