25 octubre 2020

Picador de sueños revolucionarios

Mineros prisioneros de la Guardia Civil y de Asalto en Asturias, año 1934. Más de mil obreros fueron asesinados por las fuerzas represivas en esta revolución.

Era el primero en levantarse y hacía el café, parecía un fantasma fumando negro en la cantera Mauricio, cerca del Acebuchal, recorriendo aquella tierra blanca, esperando que nuestro sueño fuera el de un guerrillero asturiano, canario, del mundo, un hombre bueno asesinado por el fascismo español.

Sebastián González Pérez

«(…) Anastasio Cuervo era el mejor cantero, cuando otros estaban picando las primeras piedras del risco blanco de San Lorenzo, mi amigo ya estaba metido en la pared, la tierra era para él un agujero infinito, no había dureza que lo parara, seguía cavando y cavando como una maquina de destrozar abismos, no en vano era minero asturiano, no sé todavía como llegó a estas islas, sus ideas comunistas, tal vez en aquella revolución de Asturias, que reprimieron con la muerte de miles de obreros alzados pidiendo pan, trabajo, tierra y libertad. Por eso sabíamos que lo iban a detener, mi hermano seguía picando sin tregua, sus manos eran de acero, espaldas anchas, aquellos ojos verdes que parecían sonreír cuando te miraban. Al pobre Tasio se lo llevaron aquella tarde de agosto del 36, no hizo resistencia, les dijo algo en su lengua ancestral, trasmitía tanta serenidad, lo que le costó que el jefe falangista Borja del Castillo Ruiz de Vergara le rompiera la cara con la porra de hierro. El minero se fue tranquilo con las manos amarradas a la espalda, como si ya supiera bastante de aquel fascismo español, salió de la vivienda colectiva de La Almatriche como si nada, nos despidió con una sonrisa, hasta más ver, dijo, pareciera que no fuera consciente de que lo esperaba la muerte, las más crueles torturas en alguno de los centros de detención, no para sacarle información, porque Tasio aquí no conocía a nadie, sino para hacerlo sufrir, para que aquella nobleza criminal satisfaciera todo su odio de clase, los grandes de España junto a los caciques ingleses, al tabaquero violador y asesino psicópata Eufemiano, el ladrón de niños Rubio Guerra, el torturador Del Río Ayala, toda una banda de asesinos unidos a Falange, Acción Ciudadana y aquel ejercito traidor que jamás había ganado una guerra, a no ser que fuera disparando contra un pueblo desarmado. Todo ese remolino de odio se llevó a nuestro Tasio, ahora estará en la Sima Jinamar, en lo profundo del abismo, tal vez en cualquiera de los pozos del olvido, quizá pensando en cavar su última grieta libertaria, la que le lleve sin querer a la eternidad de los pueblos que luchan…»

Testimonio de Pepito Araña Cabrera, poeta popular y obrero cantero, en el municipio de San Lorenzo, entre los años 1920-1937.

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