2 diciembre 2020

Pinochetistamente Borbón

Pinochet llegó a Barajas el 21 de noviembre de 1975 a las 8:00 de la tarde y fue recibido, a pie de la escalerilla, por el príncipe Juan Carlos.

Directos se fueron ambos al salón dorado, donde JC recibía a los amigos mas queridos, pidieron una botella Chivas Reserva, aceitunas de Jaén y dialogaron risueños sobre las atrocidades que se cometían en esos días sobre lo mejor del pueblo chileno, no se podía consentir el marxismo, la muerte de Franco de cuerpo presente les apesadumbrada, pero la vida sigue, el fascismo también.

Feliz y sonriente, así se mostraba el Borbón junto al criminal de lesa humanidad Augusto Pinochet, todavía caliente el cuerpo acribillado a balazos del presidente Salvador Allende, una imagen que refleja esta farsa democrática española, construida sobre los huesos de cientos de miles de asesinados salvajemente, sobre las fosas comunes y cunetas de quienes siguen sin obtener justicia histórica. En ese preciso instante en Chile los militares al mando del sátrapa introducían ratas en la vagina de las mujeres en los centros de detención, miles eran torturados y desaparecidos para siempre arrojados al mar o enterrados en cualquier siniestra fosa común. Mismo modus operandi de los asesinos que instauraron una monarquía heredera del fascismo, imponiendo un régimen manchado de sangre. Augusto y Juan Carlos tienen mucho en común, de ahí el recibimiento, la complicidad, la risas, las bromas, los chascarillos, las borracheras comunes, las mismas putas, los gestos funestos de un fascismo que destrozó cientos de miles de vidas.

Síguenos y comparte:
error17
Tweet 20
fb-share-icon20