2 diciembre 2020

Por Dios y por España

Imagen: Desfile falangistas de Sección Femenina junto al Gobierno Militar de Las Palmas en la calle Triana (1937) (Archivo FEDAC).

«Eran psicópatas asesinos, capaces de todo por su odio de clase, asesinar, torturar, de todas las formas posibles era su manera de consolidar lo que llamaban de forma pomposa, brazo en alto, la Unidad de España.» Alfonso Calzada Fiol

«(…) Todos los crímenes que cometió Falange en Canarias fueron dirigidos desde el Gobierno Militar, cada asesinato estaba programado hasta el último detalle, lo de rencillas personales y denuncias fue menos de un 0,1%. Los miles de asesinados en estas islas fueron ejecutados de forma planificada, jamás fue una improvisación, cada crimen estaba más que organizado desde el principio hasta el final. Comisarías y redes de centro de internamiento y detención como la prisión provincial de Las Palmas, lugares de tortura y exterminio como el de la calle Luis Antúnez, hoy Colegio La Salle, el Gabinete Literario, las del Círculo Arenales, Ciudad Jardín o la de Vegueta, los sótanos del Hospital San Martín que eran un infierno donde hasta participaban algunos médicos y se descuartizaba a los torturados. Los crímenes eran cometidos por militares, militantes de Falange y Acción Ciudadana, integrados por fascistas radicales inspirados en el movimiento nazi de Hitler.

Un día vi como en la checa de la calle Luis Antúnez el falange Olegario Rodríguez, mató de un hachazo en la cabeza a Juan Artiles por una apuesta con uno de sus centuriones, el bárbaro Olegario le cortó el pene a Juan Moreno Suárez y se lo puso en la boca a su hermano Miguel que ya estaba medio muerto por las torturas, luego los desaparecieron a los dos por la Sima de Jinámar.

Yo no tengo problema ni miedo en decir los nombres de los asesinos como los que cometieron los crimenes más aberrantes en esta tierra, como García Iturriaga, comisario de la policía, Juan Teresa, Miguel Cambreleng, Antonio Wiot, inspector de la policía municipal, Gerardo Frade, de la Patronal de Guaguas, Alfredo Rivas, dueño de la tintorería Paris, Rafael Avellaneda, Vicente Rodríguez León, Julio Naranjo Suárez, el Comandante Mateo que facilitaba las listas a los falangistas, son algunos de los matones terroristas que torturaron y desaparecieron a miles de hombres por toda la isla.

Recuerdo cuando una de la Brigadas del Amanecer fue a buscar a un maestro de Gáldar muy querido en su pueblo, llegando a la sede de Luis Antúnez sin lengua y sin una oreja, se las habían arrancado durante el trayecto en el coche de Martinón, uno de los jefes falangistas y cacique agrícola…»

Testimonio de Luis Rivero Luzardo, practicante, vecino de Las Palmas de Gran Canaria y represaliado durante los años del genocidio.

Entrevista realizada el 14 de enero de 1979, en el barrio de La Isleta (Las Palmas de Gran Canaria).

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