5 marzo 2024

PSOE: Memoria charanga

Mi último libro en la boca de la Sima de Jinámar (Foto de Paco Vega)

«Los monstruos existen pero son demasiado pocos para ser realmente peligrosos; más peligrosos son los hombres comunes, los funcionarios dispuestos a creer y obedecer sin discutir…“

—  Primo Levi

Todo lo que se salga del movimiento memorialista que controla el PSOE en el estado español, más de un 80%, está considerado cuasi demoníaco, rojo, radical, batasuno, subversivo, inmoral. Lo vivo, lo sufro en mis carnes, en el veto mediático a mis libros, en la persecución ideológica, en los interminables acosos morales en mis casi cuarenta años de vida laboral.

Sus leyes de memoria democrática que no sirven para nada al no abolir la Ley de Amnistía y juzgar a los asesinos y torturadores, sus fieles asociaciones, sus historiadores bien asalariados, sus forenses ahora entretenidos en Ucrania, sus políticos, incluso “los mediadores” y cargos públicos de los constantes, habituales y vergonzosos escándalos de corrupción, esos que ahora estamos viendo en todas las televisiones y periódicos en tramas de pellizcos, mujeres prostituidas y fotos consumiendo cocaína.

Organizan sus selectos foros, sus Comisiones de Memoria como la del Gobierno de Canarias, todos y todas con carné de afiliado, jornadas de memoria, subvencionadas con presupuestos millonarios, que más bien parecen congresos del partido si miras los nombres de los ponentes, donde jamás verás voces discordantes, jamás me verás en ellas, no solo porque no me invitan, sino porque aunque me invitaran jamás participaría.

Bloquean exhumaciones de fosas comunes como la del cementerio de Las Palmas junto a fuerzas políticas afines como Nueva Canarias, dulcifican el horror, las cifras de personas asesinadas, encubren apellidos de criminales de lesa humanidad, solo en canarias sus prebostes con título de historiador hablan de unos escasos cientos de asesinatos fascistas, donde todo el mundo sabe que fueron miles que aún en 2023 siguen en fosas comunes, agujeros volcánicos, pozos y decenas de lugares de exterminio.

Para mi es un honor por la memoria de mis familiares asesinados salvajemente ser una de esas voces silenciadas, quiere decir que lo estoy haciendo bien, aunque tenga que hacer malabares para publicar alguno de mis libros censurados, prohibidos, editar en plataformas que no son de mi agrado para que no se queden para siempre en un archivo de ordenador.

La estafa continúa, tienen sus medios de comunicación comprados donde muchos no tenemos voz, esperan que se acabe nuestro ciclo vital, que nos muramos para escribir y dejar su falsa “versión oficial” de lo que fue un brutal genocidio sobre la clase trabajadora.

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