4 diciembre 2021

Rafael Vera, lecciones de un terrorista de estado

Felipe González abraza a José Barrinuevo, ex ministro del Interior de España que como Rafael Vera, ingresa a la prisión de Guadalajara en 1995 / ARCHIFO AFP (DOMINIQUE FAGET)

«(…) Aquí hemos vivido una historia de secuestros, asesinatos, torturas… todo ha sido una barbaridad y ésta es una de aquellas barbaridades…»

Pablo Malo, director de la película, «Laza eta Zabala» (2014)

La cancha mediática de estos días a Rafael Vera, encarcelado por terrorismo de estado junto al ministro Barrionuevo y otros miembros del GAL, la verdad que avergüenza, mostrando la verdadera magnitud del franquismo que sigue presente en el actual Régimen de los Borbones.

Pasaron menos tiempo en la cárcel que los jóvenes de Altsasu, José Barrionuevo, Rafael Vera y Julen Elgorriaga abandonaron la prisión poco tiempo después de ser condenados por delitos vinculados con la guerra sucia.

Decenas de asesinatos y desapariciones, torturas horrendas en comisarías, todo tipo de aberraciones más propias de una dictadura fascista que de un país democrático.

Y no vale lo que dice Vera de «que era una guerra», eso no es excusa para tan horrendos crímenes de lesa humanidad.

Manipulan la memoria y la historia, para que el borreguismo patrio entre por el aro, que triunfe de nuevo el discurso de los vencedores, tal como hacen con el genocidio franquista.

Ya el Congreso de los Diputados cerró las puertas a indagar en la verdad completa del GAL, la organización nacida en las cloacas del Estado español para combatir a ETA y que se cobró la vida de 27 personas, provocando decenas de heridos. No hubo margen a la sorpresa y la iniciativa avalada por los partidos abertzales e independentistas catalanes para promover una comisión de investigación tras la revelación de un informe de la CIA que señala a Felipe González como el creador de la organización terrorista, sin pasar el filtro de la Mesa el Congreso. PSOE, PP y Vox tumbaron la propuesta.

Algunos no nos creemos nada, pensamos de otra forma, y no entraremos jamás en ese juego macabro, que solo puede venir de mentes psicópatas y criminales.