25 septiembre 2022

Rememoración de la dignidad

Callejón de David, Tamaraceite, Las Palmas GC, 16/01/2022 (FOTO: María Palau)

«La muerte del chiquillo dejó Tamaraceite paralizada, nadie se atrevía a decir nada ni acercarse por la casa de Lolita a darle el pésame, cuando aquello pasó nos dimos cuenta que podían matar a cualquiera».

Salvador Tejera Pérez

A pocos metros de este callejón tuvo lugar un suceso terrible, el asesinato de mi tío el bebé de 4 meses, Braulio González García. Era la noche del jueves 24 de diciembre de 1936, mi abuelo, Francisco González Santana, llevaba evadido desde el estallido del golpe de estado el 18 de julio, sobre las dos de la mañana un grupo de falangistas entró en la casa para un registro, dentro estaban mi abuela Lola, mi padre Diego y sus cuatro hermanos, Paco, Lorenzo y el pequeñín, además de mi tía-abuela Rosa.

El niño dormía plácidamente en una cuna de madera colgada del techo, asustándose ante el escándalo por la violenta incursión del grupo de nazis, por lo que no paraba de llorar.

En un momento determinado uno de los falanges, vecino de Tamaraceite, molesto por su llanto lo agarró por las piernas y lo golpeó de cabeza contra la pared de la vivienda, ante la mirada atónita del resto de mi familia. A las pocas horas el bebé falleció por una conmoción cerebral y rotura parcial del cráneo.

Este suceso y el posterior fusilamiento de mi abuelo nos marcó para siempre, desde niño recuerdo como esa noche se grabó a fuego en nuestra memoria familiar.

Inocentemente en el 2018 propusimos al Ayuntamiento que esté callejón llevará su nombre, para que con esa sencilla excusa sirviera para homenajear a todas las niñas y niños víctimas del fascismo en la historia con la instalación de una placa, además de un acto homenaje con la participación de varios poetas, los cantautores Rogelio Botanz y Gustavo Cabrera Alcántara y la intervención de familiares y autoridades. La propuesta fue aprobada en Junta de Distrito con la presidencia del Alcalde Augusto Hidalgo.

Para nuestra sorpresa desde la Corporación Municipal no se ejecutó jamás dicha aprobación plenaria, solicitándonos por escrito partida de nacimiento y certificado de defunción de Braulio, dudando de su existencia y de que se produjera ese crimen.

A los pocos días presentamos escrito explicando que en esos años por la alta mortalidad infantil a los menores se les inscribía cuando cumplían diez meses o un año de edad, también que no contábamos con certificado de defunción porque al ser un crimen de estado sería reconocer un asesinato.

Dicha instancia jamás obtuvo respuesta y desechamos muy decepcionados esta iniciativa de dignificación y reparación.

Ni siquiera se ha tomado en consideración el vídeo de mi padre, testigo directo con once años, presente en ese documental, donde relata con detalle los hechos.

Algo así como que si ya no tuviéramos suficiente dolor en nuestras vidas para tener que inventarnos otra muerte.Ahí sigue el humilde callejón con un nombre bíblico a menos de veinte metros del brutal asesinato.

Braulio, es conocido por miles de personas gracias a la difusión en redes sociales, medios de comunicación, el documental “La memoria interior” de Carlos Reyes Lima, los libros que he escrito, poemas y canciones, para nuestra familia ese es el mayor homenaje.

Le pedí a una amiga estos días que tomara una foto de ese tramo del pueblo que se pretendía fuera un lugar de memoria, unos metros más arriba también está la vivienda del alcalde comunista de San Lorenzo, Juan Santana Vega, fusilado junto a mi abuelo y tres compañeros más el 29 de marzo del 37, ni un sencillo rótulo en su frontis señala que ahí vivió este gran hombre, muerto por defender la democracia y la libertad, el silencio y la ocultación presiden esa zona trágica de apenas trescientos metros en este barrio capitalino.

He querido recordarlos a los dos con este texto y con esa linda imagen, donde el sol de la esperanza parece brillar clamando justicia.