5 diciembre 2020

Exposición “Amen”, del comprometido artista Abel Azcona, donde utiliza símbolos religiosos (en la imagen hostias consagradas) para denunciar determinadas actitudes de la Iglesia

«Cuando yo tenía doce o trece años, la pedofilia era un pecado venial, casi una demostración de buen gusto».

Gabriel Matzneff

«(…) Íbamos a una discoteca pequeña en un sótano cerca del cine Rialto, junto a la playa de Las Alcaravaneras en Las Palmas, allí había un ropero enorme donde nos vestían de guapo, dejábamos nuestra ropa de pibe del Polígono de Jinámar, luego nos perfumaba con un spray un hombre gordo que era quien llevaba aquel local, todos éramos menores, afuera nos esperaba una guagua pequeña y nos llevaban al chalé de Agaete, una mansión de uno vinculado a mucha gente poderosa de la isla. Cuando llegábamos todos empezaban a aplaudir, estaba hasta el Presidente y algunos curas, había montones de tíos que estábamos acostumbrados a ver en el Telecanarias y en los periódicos, salían fijo, entonces nos llevaban a una habitación donde había todo tipo de drogas: coca, jaco, anfeta en polvo, pirulas, lo que no había es nada pa fumar, no les gustaba que la fiesta oliera a droga, tampoco nos dejaban beber mucho, había tres que parecían roperos que eran como guardaespaldas, que los tenían por si los pibes nos descontrolábamos con aquella jerarquía, también había una piscina grande con luces de colores y allí se metían muchos a bailar con la música a todo volumen y a meternos mano, en una habitación con muchas pinturas abstractas había una piscina pequeña, como un jacuzzi, que estaba lleno de merengue, entonces te metías allí y los puretas te chupaban por todo el cuerpo, había uno que tenía una constructora y que era un cargo importante del Gobierno, ese estaba encaprichado conmigo, más bien con mi polla, desde que llegábamos se me pegaba como una lapa y no se separaba de mi hasta que nos acostábamos en la parte de arriba, era todo bastante asqueroso, aunque de lujo, hasta criadas tenían, pero así nos buscábamos la vida y sacábamos un dinero. Al final de madrugada nos llevaban otra vez en la guagua, todos empegostaos del puto merengue, quemados de estar con aquellos tipos importantes de la sociedad canaria, ya en la discoteca de Alcaravaneras, metíamos las ropas caras en una cesta grande, nos poníamos nuestra ropa y nuestros zapatos y tirábamos pa Jinámar hasta que nos avisaran de nuevo otro viernes…»

Testimonio de Sergio X, vecino del antiguo Polígono, hoy Valle de Jinámar en Gran Canaria en los años 80.

Entrevista realizada por Francisco González Tejera, en el barrio de Las Remudas, municipio de Telde, Gran Canaria, el 4 de marzo de 2014.

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