28 octubre 2021

San Lorenzo, 84 años de un fusilamiento

Ilustración de Triskel Jesús Pablo Domínguez Varona para el grupo de FB Fusilados de San Lorenzo

«Muero satisfecho. Nuestro es el triunfo. Que tiemblen mis verdugos, que tiemblen los traidores. Que tiemblen los que han obligado a mi pueblo a comer tunera».

Matías López Morales (Fragmento de la carta de despedida el día de su fusilamiento)

El lunes 29 de marzo de 1937 llegaba la cuadrilla de falangistas a uno de los pabellones del campo de concentración de Gando, su objetivo, trasladar a cinco hombres al Cuartel de Artillería de La Isleta, isla de Gran Canaria, para ser fusilados. Los testimonios que he recabado, sobre todo del testigo directo, mi amigo ya fallecido, Domingo Valencia, hablan de una despedida muy emotiva y triste. Sus camaradas y compañeros los rodearon cuando se los llevaban formando una piña infranqueable, todo eran abrazos, llantos, besos, gestos de cariño y ánimo, también peticiones de los reos por sus familiares, una despedida inolvidable grabada a fuego en la memoria de quienes vivieron ese instante histórico.

Juan Santana Vega, alcalde comunista de San Lorenzo, Antonio Ramírez Graña, secretario municipal, Manuel Hernández Toledo, inspector jefe de la policía local, el intelectual y artista plástico, Matías López Morales, el sindicalista Francisco González Santana, ambos del Partido Comunista y del Frente Popular, todos condenados en un ilegal consejo de guerra sumarísimo por delito de rebelión, eran fusilados a las cuatro de la tarde en el paredón del campo de tiro de La Isleta.

En 2021 la llamada «democracia plena» española sigue permitiendo que un alcalde democrático como Juan Santana, junto a mi abuelo Francisco González, sigan en la fosa común del cementerio de Las Palmas junto a sesenta hombres más, todos fusilados en el mismo paredón. Los políticos que gobiernan la isla no han querido seguir excavando para llegar hasta la fosa común, se limitaron a una exigua cata donde aparecieron restos, donde se comprobó que no era un osario o vertedero de huesos, pero misteriosamente tras dicha cata se paralizó cualquier trabajo, todo lo contrario de lo que se ha hecho en el cementerio de Paterna, en Valencia, donde buscando a fusilados con nombres y apellidos se ha llegado a excavar hasta cinco o seis veces en distintos puntos del campo santo aunque no se encontrara nada.

Esto diferencia a quienes gobiernan en el País Valencià de los pesebreros políticos canarios, amigos de la oligarquía, vinculada directa o indirectamente con los apellidos de los genocidas isleños que están detrás de miles de asesinatos de estado. Las familias conmemoramos un año más este aniversario, con la satisfacción de que gracias a nuestra lucha sus nombres y los del bebé asesinado por un falangista en Tamaraceite, mi tío Braulio González García, son conocidos por millones de personas de bien en todo el mundo.

Que la reciente muerte de mis padres, Diego y Lolita, sin que se hiciera justicia, aunque nos llene de tristeza y desazón, de decepción inmensa con los genuflexos políticos cortesanos de esta zona del estado, nos sirve de referencia para seguir luchando y amando, sembrando semillas de libertad y esperanza.

«La historia es nuestra y la hacen los pueblos», dijo Salvador Allende poco antes de ser asesinado, estamos seguros que algún día llegarán al poder personas honradas y honestas, alejadas de la corrupción y el cómplice negacionismo con el holocausto canario y español, en ese preciso instante cada fosa común y cuneta será excavada con todas las consecuencias, con presupuesto ilimitado, cada hueso será exhumado y entregado a las familias para darle sepultura digna.

¡La lucha sigue y será hasta la victoria!