26 septiembre 2020

Secuestro de la esperanza

Imagen: Un grupo de niños almuerza en un convento de monjas en la época del franquismo.

«(…) A mi hermano lo vendió el jefe falangista Paco Rubio Guerra, que era uno de los que encabezaban la trama de robo de niños en la provincia de Las Palmas, yo estaba en la Casa del Niño cuando se lo llevaron al chalé de los Rosales en Firgas, Roberto tenía solo cuatro añitos y yo nueve, no duramos mucho en casa de mi madre después de que asesinaran a mi padre tirándolo por la Marfea, me acuerdo cuando aparecieron en el coche la dos monjas y un requeté que era vecino del Paseo de San José, un asesino de apellido Figueroa de los que también sacaban a los hombres de sus casas pa matarlos. Fue muy duro cuando nos separaron, yo sabía que jamás volvería a verlo y mi hermano lloraba y gritaba porque aunque fuera chiquito sabía que se lo llevaban pa siempre con una familia bien puesta. Yo me volví loco y traté de salir huyendo con él por un pasillo, pero una de las monjas me pegó con un palo en la cabeza y me dejo en el suelo casi sin conocimiento. Cuando desperté ya Roberto no estaba, ya no nos vimos más, sigo teniendo esperanza de que algún día aparezca por esa puerta, era rubio, con los ojos azules y con una cicatriz en el muslo derecho…»

Fragmento de la entrevista a Jorge Reyes Sánchez, interno en la Casa del Niño de Las Palmas GC desde enero de 1937 hasta julio de 1942. Testimonio recabado en febrero de 1990 en Tecén, municipio de Valsequillo.

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