28 septiembre 2020

Silencio de jeringuilla

EFE / Madrid

Era masiva la llegada, hasta nos la regalaban quien menos te imaginas, al principio la fumábamos, luego empezamos por la vena por que colocaba más, en poco tiempo todo se detuvo, nuestros ojos ya no veían lo que de verdad era el mundo.

Sergio Morán Cabrera

«(…) Coño claro muchos se metían y no estaban en política, acabaron también como putos zombies, pero el objetivo del estado, compínchado con los narcos, era enganchar a la juventud, la heroína era un negocio redondo, más barata que la cocaína, fácil de consumir, de encontrar, llego un momento que era más barata que el hachis y el congo, hasta que las pirulas. Por eso tanta gente se enganchó, porque además hacían estrategias, de repente no había nada más que jaco, ni hachis en los puntos de venta, entonces muchos de nosotros tiramos por la dama blanca, no sabíamos las consecuencias. Me podrán decir que yo lo elegí, eso está claro, que si no hubiera querido no hubiera caído tan bajo, pero es lo que hay, hablamos de unos tiempos donde eramos pibes, chiquillos que empezábamos a vivir, que veíamos a los negros y rockeros en USA pinchándose o fumando. Yo vi en comisarías cuando me detenían por robar fardos de heroina amontonados donde nos torturaban, yo pegaba tirones a la viejas, a las giris o le cepillabamos las carteras a los turistas borrachos que salían de la Joy, del Metro, de la Kasbah, colocados como chuchos, era fácil, los rodeábamos y si se negaban les metíamos cuatro hostias entre todos. Yo militaba en el PUCC cuando empecé a consumir, antes estuve coqueteando con la CNT y el movimiento insumiso, por eso conocí a muchos compañeros y camaradas que acabaron destrozados, el estado consiguió su objetivo que era que no les jodiéramos el chollo del régimen español, un régimen creado por Franco y los Borbones para saquear y robar todo lo que se pudiera, aún lo siguen haciendo a manos llenas, España es un país de corrupción. Por eso la CIA los ayudó a crear la infraestructura para llenar los barrios de caballo, hizo fácil el jefe de la nacional, los picoletos recogían fardos en la base militar de Gando, eso se consumía todo en su mayoría en los barrios de Las Palmas y Santa Cruz, la gente desde que la probaba ya quería repetir, era un enganche casi automático y en pocos meses tenías cada calle repleta de muertos vivientes. Es un tema complejo ahora con los años verlo, muchos piensan que fue un fenómeno natural como las bustaid o los minilip o los tripis, esto no comparable, la heroína la metió el estado, los Suarez, Martín Villa, Rosón, Felipe González, Barrionuevo, Vera y toda esa gentuza que ahora son multimillonarios, gracias a nuestro sufrimiento, a lo que trincaron en años de terrorismo de estado y cloacas del estado español…»

Testimonio de Juan José Cabo Martín (Apache), militante de izquierda revolucionaria en los 80 en Las Palmas GC, enganchado a la heroína durante más de doce años.

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