8 agosto 2022

Silente olvido

«Lo contrario del olvido no es la memoria, sino la verdad».

Juan Gelman

Visibilizar la realidad del genocidio me ha costado más de un quebradero de cabeza: persecución, acoso laboral, denuncias, amenazas…, un inmenso abanico de problemas personales, de salud mental y física, ante lo que considero una labor eminentemente pedagógica, que trata de combatir con palabras y conciencia el inmenso olvido, la desmemoria promovida desde el poder político y económico de los herederos de tantos criminales de lesa humanidad, esos que ahora siguen ostentando todo tipo de cargos públicos, navegar de trinchera en trinchera en un estado español que bate récords mundiales en personas torturadas, asesinadas, desaparecidas en fosas comunes, cunetas y otros lugares de ocultación sistemática del exterminio, las sacas, los paseíllos, la matanza organizada de cientos de miles que tan solo pensaban diferente a los fascistas.

Con los años voy siendo mucho más selectivo, una especie de ermitaño tecleando en la sombra, limitándome a seguir escribiendo, obviando invitaciones para estar físicamente en distintos foros, mirando con lupa mi participación en cualquier medio informativo o evento.

Las heridas se llevan por dentro, en lo profundo del corazón, al final en esta noble causa nos convertimos en seres que hacemos este corto viaje entre archivos polvorientos, repletos de testimonios y entrevistas de buena gente que sufrió el horror, con las heridas abiertas, a flor de piel, aunque no puedan borrarnos la dignidad, la sonrisa y la esperanza.