«Se dijo que yo hacía estética de la miseria. ¡Y una mierda! Fotografío mi mundo».
Sebastião Salgado
Esta tarde me encontré con un grupo de temporeros cerca de donde vivo, migrantes explotados, que hacen los trabajos agrícolas de recolección que nadie quiere. Vi sus rostros, sus ojos como ventanas de esperanza, mientras descansaban un instante para comerse un bocadillo. En ese momento recordé al fotógrafo social brasileño Sebastião Salgado, fallecido el pasado mes de mayo a los 81 años en París. Su impresionante labor artística con las personas más desheredadas de la Tierra a las que inmortalizó en cada uno de sus proyectos, denunciando tantas injusticias, sus brutales condiciones de vida, la semi esclavitud, sus jornadas de sol a sol por un vergonzoso salario. Guardo también en la memoria sus trabajos sobre los pueblos originarios, sobre la biodiversidad del planeta en todo su esplendor junto a la devastación causada por el ser humano. Como decía Atahualpa en su canción de homenaje al Che: “Alguna gente se muere para volver a nacer”.
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