24 septiembre 2021

Tiro de gracia

«Era el momento más desagradable tras lo imponente que puede ser un fusilamiento, hombres en el suelo echando sangre a presión por cabezas, tronco, brazos y piernas, muchos todavía vivos miraban con una expresión de miedo, entonces el oficial de guardia, el falangista de turno o los propios capellanes, pistola al cinto y Rosario al cuello, ejecutaban los disparos en la nuca, en la sien o directamente en la frente».

Lucas Vázquez del Toro

La Mauser C-96 (Construktion 96, o simplemente C96) fue una pistola semiautomática producida originalmente por el fabricante alemán de armas Mauser de 1896 a 1937.

Causante de tantas muertes durante los tiros de gracia en los miles de fusilamientos ejecutados por el franquismo, de tan fácil manejo, que hasta las manos acostumbradas a toquetear niños de los curas sabían usarla, entre el rezo de la extremaunción.

Con ella mataron a mi abuelo agonizante, un dedo tembloroso, en el paredón de La Isleta, le metió una bala en el ojo a su camarada Matías López Morales, el 29 de marzo del 37.

Cómoda de utilizar, cedida masivamente por los nazis a las tropas de Franco, pistola de masacre en manos de Falange, servía para todo, eficaz en el cuello de las mujeres republicanas antes de violarlas en grupo.

Arma del genocidio, cruel herramienta de traición contra una democracia legítima.

Tal vez la nueva asignatura en centros educativos de sus conspicuos herederos gürtelianos, allá donde gobiernen, sea “Matar la inteligencia”.