31 julio 2021

Todo ese odio

«La democracia burguesa es solo la careta de un robo legal».

Anibal Sampayo

Ya lo decía el gran Buenaventura Durruti con las armas en la mano: «Al fascismo se le destruye». No hay concesiones, ni diálogo, ni risas, ni bromas, porque el fascismo llena fosas comunes de cientos de miles de inocentes, las cámaras de gas de millones de cuerpos desnudos amontonados, unos sobre otros, en los campos de exterminio. Se enriquece con sobres, como en la trama Gürtel, a costa del empobrecimiento de la clase trabajadora, también los usa para enviar balas con amenazas de muerte. Hizo bien Pablo al levantarse, pero no sólo debió hacerlo en campaña, también desde el minuto uno de la llegada de los nazis a los escaños de esta mal llamada «democracia», diseñada en el 78 a la medida de corruptos requetés y falangistas con las manos manchadas de sangre. Es imposible convivir con quienes exaltan el terrorismo franquista, la persecución de quienes pensamos diferente, justificando el holocausto español y europeo de un tal Adolf Hitler, la estigmatización y el odio hacia menores migrantes o niñas y niños trans. No hay justificación para la convivencia pacífica con quienes no dudarían en sembrar de muerte cada rincón de España, la derecha apesta a barro de cuneta.

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