«El Pollo valiente rompió las violentas ataduras y atravesó las ráfagas como un verso entre la lluvia, olía la muerte, como una exhalación de justicia, tumbó a varios fascistas, agarró al más fuerte y voló hacia el vacío. Aún queda en ese espacio de horror la fragancia de su ejemplo.»
Va caminando lentamente el homenaje a José Santana “Pollo Florido”, uno de los mejores luchadores del deporte vernáculo canario, que con una trayectoria deportiva galáctica fue asesinado en la Sima Jinámar, tras lograr desatarse y entre disparos llevarse abrazado al abismo a uno de los pistoleros falangistas.
Desde la distancia a miles de kilómetros de mi tierra contemplo con tristeza como todavía no se ha interesado en este proyecto de justicia y reparación ninguna asociación de memoria democrática, ningún sindicato de clase, ningún partido político de izquierda, ninguna federación, ningún deportista de la brega en activo o retirado, ninguna entidad luchistica, cultural o su propio club de lucha, El Adargoma, del barrio de San José, Las Palmas de Gran Canaria.
Es como si nuestro héroe del pueblo trabajador asesinado por defender la democracia no hubiera existido.
Así pasa con todo lo relacionado con el genocidio fascista en las Islas Canarias con miles de personas torturadas y en su mayoría desaparecidas sin que se movilice gente con sangre en las venas y ansias de justicia.
Si el Pollo fuera vasco hace décadas que tendría su máximo reconocimiento desde el propio pueblo y por extensión sus instituciones públicas gobernadas por cualquier fuerza política.
¿Qué está pasando?
En Canarias seguimos atrasados en la lucha por la dignidad. El miedo y la pasividad atenazan a quienes permiten que nos impongan para siempre la vergonzosa versión oficial, la que trata de encubrir la masiva y brutal matanza sobre un pueblo desarmado.
Algunos compañeros y compañeras no perdemos la esperanza.
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