27 noviembre 2022

Yo muero como viví…

«… Yo no sé lo que es el destino
Caminando fui lo que fui
Allá Dios que será divino
Yo me muero como viví
Yo me muero como viví
Yo me muero como viví…»

Silvio Rodríguez, «El Necio».

Mañana 3 de noviembre serán 62 años, eso nos pasa a los que nacimos en 1960. Sin la sonrisa intacta de los años jóvenes, el corazón bastante machacado por tantos sinsabores. Cada batalla incansable por la justicia social, la ecología, la cultura canaria, la memoria de las personas asesinadas por el fascismo, entre las que tengo varios familiares muy cercanos, el no agachar la cabeza jamás y aún menos arrodillarme ante ningún sicario del poder, me ha generado en los últimos treinta años todo tipo de persecuciones laborales y acoso moral por mis ideas y acciones en mis puestos de trabajo en el terreno sociocultural desempeñados en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria por parte de concejal@s y hasta de compas jefecill@s con ansias de grandeza. Objetivo: Machacar y anular a quienes luchamos sin pedir nada a cambio ni ganar un céntimo por un mundo nuevo.

Se que seguramente moriré sin recuperar los restos de mi abuelo Francisco González Santana, de la fosa común del cementerio de Las Palmas, donde los cómplices de los genocidas han cerrado a cal y canto cualquier posibilidad de exhumación.

A pesar de todo sigo publicando libros, contando la verdad sobre tantos crímenes del terrorismo de estado español en las Islas Canarias, la esperanza me mantiene y no dejo de confiar en que la decencia y la empatía con las víctimas lleguen algún día a la política y a las instituciones públicas.

Un año más amigas y amigos, no soy de poner en mi perfil de FB mi cumpleaños, este año por lo especial del aniversario he decidido escribir estas letras desde el sentimiento. Se que hay gente que me quiere y gente que no me quiere, soy consciente de que cuando eliges el camino del combate antifascista no todo el mundo comparte tus ideas y principios.

Creo que esta madrugada a las 06:00, cuando nací en una noche de tormenta y lluvia intensa, sentiré orgulloso en un rincón de mi alma que sigo vivo, que lucharé por dar voz a l@s sin voz, que seguiré bregando en el terrero imaginario y simbólico de la dignidad, escribiendo hasta el fin de mis días.

¡Abrazo revolucionario a tod@s!