3 octubre 2022

29 de abril, nada que celebrar

Niña indígena canaria (Edu González)

«Una india enferma, viendo que no podía huir de los perros, que no la hiciesen pedazos como hacían a los otros, tomó una soga y atose al pie un niño que tenía de un año y ahorcóse de una viga, e no lo hizo tan presto que no llegaran los perros y despedazaron el niño, aunque antes que acabase de morir lo bautizó un fraile.“

Bartolomé de las Casas, Brevísima relación de la destrucción de Las Indias

Nunca ha entrado en mis parámetros mentales celebrar la derrota de ningún pueblo, aún menos del que me vio nacer y donde desarrollé gran parte de mi vida, por eso hoy 29 de abril, fecha creada para imponer desde 1483 una historia oficial sobre lo que no fue más que un genocidio indígena, la conmemoración de una victoria a la que llaman pomposamente «Conquista», realizada a sangre y fuego, el exterminio de una cultura ancestral por motivos económicos y religiosos de la Corona española y la Iglesia Católica.

Luego todo fue desvarío, asesinatos, violaciones, esclavitud, con miles de mujeres y hombres de las islas vendid@s como esclav@s en los mercados de tráfico de seres humanos de Sevilla y Valencia, la antesala del Holocausto en el continente Americano.

Este etnocidio ha marcado para siempre a este pueblo, el caciquismo, los abusos de los dueños de las islas desde hace más de quinientos años, el derecho de pernada, los trabajos de sol a sol para mantener las haciendas de los descendientes de los «conquistadores», apellidos nobles que aún hoy en 2021 junto a políticos cipayos siguen ocupando las poltronas más destacadas de instituciones públicas, judicatura y constructoras que rigen el monopolio y la destrucción ambiental y cultural del Archipiélago.

Esos mismos herederos encabezaron los miles de crímenes franquistas sobre quienes defendían una democracia legítima durante la República y el golpe de estado fascista de 1936.

Este 29 de abril tampoco tengo nada que celebrar, al igual que los 12 de octubre o los 30 de mayo, fechas negras, marcadas con sangre y dolor en la historia de la humanidad.