«Les gustaba cortar con navajillas de afeitar, era una forma infalible de hacer hablar a los detenidos, la carne abierta, los órganos fuera, la sangre brotando a presión de unas venas abiertas, así torturaba la tropa de Falange en Las Palmas GC, en sus famosos centros de tortura y exterminio».
Ramón Travieso Hiedra
Por ocultación y encubrimiento institucional premeditado quedan pocas imágenes de las caras de los responsables directos de tanto dolor y muerte, sicarios al servicio de la oligarquía más criminal.
El del centro de esta foto, alto, con bigote, uniforme paramilitar, era el conocido torturador y arbitro de futbol José García, alias «Juan Pintona» que entre otras aberraciones dejó tetrapléjica a la funcionaria del Ayuntamiento de San Lorenzo (Gran Canaria) conocida como Antoñita.
Este destacado miembro de Falange y las criminales Brigadas del Amanecer cometió todo tipo de crímenes y torturas, junto a otros genocidas reseñados en los muchos reportajes e investigaciones del famoso periodista y escritor canario José Luis Morales, entre ellos, Alfredo Rivas, dueño de la Tintorería París, el tabaquero psicópata, Eufemiano Fuentes Díaz, Juan del Río Ayala, Antonio Navarro, Juan Aulet, Vicente Trujillo, conocido por «El Mojica», Juan Toledo, el de Tafira, el cartero Sotomayor, Benito Díaz, Estévez «El Alferez», José Navarro Déniz, «el del Lomo», Manuel Modesto «El Barbero», Fernando Ojeda, Sosita del Castillo, Amado Álvarez, Fernando López, Juan Suárez, Juan y José Cruz, Manuel Álvarez Peña, después alcalde del municipio de Telde, Pedro y Miguel Medina, Juan Ascanio, José Pérez, Juan Franco, Domingo Medina Viera, Francisco Naranjo, «el del Valle de Las Goteras» y otros más todos con las manos manchadas de sangre.
Nombres y apellidos que algunos me han increpado más de una vez con desprecio ¿Él porqué remuevo la historia de este pueblo?
Normalmente lo dicen quienes tienen que ver directa o indirectamente con el genocidio canario, con el crimen impune de miles de isleños asesinados por sus ideas.
Asesinatos y torturas horrendas, como descuartizar vivos, destripar con una navaja de afeitar, colgar por los ojos, violar mujeres en grupo, meter mangueras con agua a presión en la garganta, apalear hasta la muerte sostenidos por los brazos de una soga, ahorcar en comisarías falangistas, como las de la calle Luis Antúnez o el Gabinete Literario, lugares del exterminio hoy en día colegio de curas o centro cultural de las élites, sin mención ni señalización de tan graves acontecimientos.
Estos asesinos jamás tendrán nuestro perdón, aún menos nuestro olvido.
Entrarán en la historia como lo peor de la especie humana, la mayor y más despreciable lacra de nuestro pueblo, lo más aberrante a lo que puede llegar un ser humano.
Es tan horrendo que es dificil encontrar las palabras adecuadas que abarquen y definan tanta indignidad y crimen. El fascismo y sus actos no pueden entenderse dentro del género humano, porque nada de humano tiene. Ni olvido ni perdón. Gracias por vuestro sacrificio.
Muchas gracias por tu comentario José Luis!!