«Dile al mundo el llanto de esta tierra, grito seco que quiere vomitar, el magma de su entraña, y entre grietas los hombres se levantan».
Luis Morera
Otro 30 de mayo, Día de Canarias, más en el paso de los años, donde siguen más de 3.000 personas asesinadas y desaparecidas por el fascismo en fosas comunes, agujeros volcánicos, pozos…, sin ser exhumadas y recuperadas en todo el territorio insular. La voluntad política es poca y nos encontramos ante un panorama desolador donde el tiempo, el implacable, se va llevando a quienes lo sufrieron en el seno de sus familias sin que se haga justicia para reparar tanto daño.
Las islas están siendo destrozadas por constructoras o multinacionales de la energía como en Chira-Soria al servicio de la especulación salvaje y la masificación turística, también con la manifiesta complicidad directa de políticos que se enriquecen permitiendo este brutal ecocidio.
Por todo eso y por más no me nace celebrar, contemplando con tristeza a quienes se olvidan de las altas cifras de empobrecimiento y exclusión social de gran parte de la población isleña, mientras entran y salen cada año millones de euros del turismo directos a paraísos fiscales sin que repercuta en el bienestar de nuestro pueblo.
¡Nada que celebrar!
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