“Una india enferma, viendo que no podía huir de los perros, que no la hiciesen pedazos como hacían a los otros, tomó una soga y atose al pie un niño que tenía de un año y ahorcóse de una viga, e no lo hizo tan presto que no llegaran los perros y despedazaron el niño, aunque antes que acabase de morir lo bautizó un fraile.”
Fray Bartolomé de las Casas
Desafiante, provocadora, insultantemente trumpista, mirando por encima del hombro como hacen los imperialistas coloniales a un gobierno mexicano al que califica de narcoestado sin cortarse un pelo. Así se presentó Isabel Díaz Ayuso en México ayer, con el objetivo claro de sembrar el odio hacia quienes piensan diferente y justificar el Holocausto de la Corona española sobre millones de indígenas.

No podía ser de otra manera que la falangista convencida, títere del alcohólico jefe de gabinete que le escribe todo, sola no sabe articular dos frases seguidas, adoradora satánica del criminal de guerra JM Aznar, con millones de muertes a sus espaldas durante la invasión y genocidio sobre población civil iraní desde el Trío de Las Azores.

Una suerte que México esté gobernado ahora mismo por Claudia Sheinbaum, una presidenta valiente y comprometida con las personas más humildes de este pueblo hermano, antifascista, que nos acogió por miles durante la matanza del franquismo sobre quienes defendían la democracia y la libertad. Todo un ejemplo de honradez, coherencia y solidaridad.

México sigue su camino ejemplar en el corazón de una América con las venas abiertas, nadie, nadie, nadie, ni siquiera el fascismo organizado puede parar tanto amor por la justicia social y la defensa de la cultura ancestral. La loca requeté sigue, seguirá homenajeando a violadores de niñas como Hernán Cortes, lo lleva en los genes, haciendo el ridículo allá donde pise apestando de codicia la Madre Tierra.
La historia es nuestra y la hacen los pueblos, lo dijo Allende.
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