19 septiembre 2021

Almudever, canción del elegido

Fotografía del 28/10/2016 del último brigadista internacional y ex combatiente en el bando republicano contra el fascismo español, Josep Eduard Almudever, que ha fallecido en Francia con 102 años - Óscar de Marcos - EFE

“(…) Nació de una tormenta, en el sol de una noche, el penúltimo mes, fue de planeta en planeta, buscando agua potable, quizás buscando la vida o buscando la muerte eso nunca se sabe, quizás buscando siluetas, o algo semejante, que fuera adorable o por lo menos querible, besable, amable…”

Silvio Rodríguez Domínguez

Ya quedan muy poc@s, como los últimos, entrañables y casi extinguidos gorilas de montaña en los Parques Nacionales de Mhaginga y Bwindi (Uganda), Volcanes (Ruanda) y de Virunga (República Democrática del Congo). Mujeres y hombres en una España destrozada por el mayor holocausto, que como Josep ofrecieron como respuesta al fascismo un fusil cargado de balas de justicia y dignidad.

Se van en silencio, conformes con su destino, como si de tantos proyectiles asesinos sobre sus cabezas en cientos de batallas ninguna tuviera su nombre.

Algo así le pasaba al Che, por eso la «superstición» de parte de la guerrilla en la Sierra Maestra o en Santa Clara, lo creía un ser tocado por la mano de algún Dios o Diablo vestido de verde oliva.

Al gran Simón Bolivar le pasó algo parecido, cuenta más de una crónica, que se llegó a lanzar solo, con su espada alzada, en su caballo blanco «Palomo», contra el ejército invasor español, sin ser herido, con los ojos bien abiertos, dispuesto a la muerte por la causa más digna que puede morir un ser humano.

Hoy se nos fue con 102 años un humilde Josep, el hombre de los ojos puros y la mano siempre dispuesta al puño cerrado, tendida al saludo apretado, un ser de carne y hueso, pero de un corazón a prueba de bombas, cámaras de gas y fusilamientos masivos en los campos de exterminio.

Almudever, como lo llamaban los compañeros de guerrilla, jamás dio un paso atrás, con la mirada pidió en el fragor del combate, igual que Ernesto Guevara, que si retrocedía lo mataran.

¿Qué será de nosotr@s sin ell@s?