29 de julio de 2026

Bulos y violencia

Eduardo Suárez, diputado comunista del Frente Popular y Fernando Egea, delegado gubernativo del norte de Gran Canaria, ambos fusilados el 5 de agosto de 1936

«(…) Los criminales serviles/Cumplieron con la tarea/A Eduardo Suarez y a Egea/Al igual que a tantos miles/Apuntaron sus fusiles/Creyendo matar la idea…»

Ruben Vicco

Los falangistas junto a sus aliados fascistas de Acción Ciudadana y los Somatenes, ya instaurados en todas las islas no paraban desde el triunfo del Frente Popular de lanzar todo tipo de bulos contra el gobierno de la República y sus cargos públicos, tanto canarios como a nivel estatal. Acusando de “puteros”, “desviados sexuales”, “maricones”, “ladrones”, “degenerados”, “ateos” a los cargos públicos republicanos. En especial en Gran Canaria se cebaron con el diputado comunista Eduardo Suárez, que era un hombre honrado, humilde, sencillo, coherente con sus ideas, muy enamorado de su esposa y con una vida tranquila, alejada del mundanal ruido de las juergas y los excesos, bastante activa a nivel político y sindical con su apoyo judicial como abogado a las trabajadoras tabaqueras y de otros sectores de la Canarias de los años 20-30.

Todas estas manipulaciones y mentiras iban mezcladas con una violencia desmedida en los boicots patronales a las huelgas y movilizaciones obreras, acudiendo grupos de sicarios armados a cualquier manifestación o concentración con palos o barras de hierro para disolverlas, llegando incluso a golpear a niños que acompañaban a sus padres en esos actos siempre pacíficos que solo buscaban reivindicar derechos sociales.

Más tarde tras el golpe de estado de los generales africanistas encabezados por Francisco Franco, eran los mismos pistoleros los que sacaban de sus casas a quienes defendían o se habían posicionado como demócratas para torturar, asesinar y desaparecer en cada páramo perdido del Archipiélago.

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