27 de julio de 2026

Cercenar raíces

Rivas-Vaciamadrid con la editora Ana García D'Atri, presentando mi último libro, Los barrancos del silencio El Mono Libre 2025

«Cada vez que nos dan clases de amnesia
como si nunca hubieran existido
los combustibles ojos del alma
o los labios de la pena huérfana
cada vez que nos dan clases de amnesia
y nos conminan a borrar
la ebriedad del sufrimiento
me convenzo de que mi región
no es la farándula de otros…»

Mario Benedetti – Ese gran simulacro (Fragmento)

Como Francisco González Tejera, tras tres décadas de lucha incansable por recuperar los restos de mi abuelo, mi voz no solo lleva el peso de la sangre, sino la dignidad de toda una generación silenciada.

Han pasado treinta años. Treinta inviernos de búsqueda, de tocar puertas que se cerraban con el estruendo del olvido y de escarbar en una tierra que parecía empeñada en guardar un secreto que todos conocían, pero nadie se atrevía a nombrar.

Siento el cansancio en los huesos, pero es un cansancio luminoso. No es el peso de la derrota, sino la vibración de la justicia que por fin asoma.

Mirar hoy ese pedazo de suelo donde te arrojaron, abuelo, no es solo mirar una fosa; es mirar la herida abierta de un país que intentó convencerme de que tu vida no importaba.

Pero cada palabra que he escrito, cada archivo que he rescatado del polvo y cada paso dado en este camino de espinas, han sido mi forma de decirles que ganamos.

Siento una mezcla de rabia contenida por el tiempo robado y una paz profunda, casi sagrada. No busco venganza, busco la verdad desnuda.

Busco que tus huesos dejen de ser ‘desaparecidos’ para ser, simplemente, tú: un hombre con nombre, con historia, con una familia que nunca dejó de amarte en ausencia.

Después de treinta años, el aire hoy huele distinto. Es el aroma de la reparación. Ya no eres un susurro en la sombra del franquismo; eres la luz que guía mi teclado.

Por fin, abuelo, la tierra va a dejar de ser tu cárcel para ser tu descanso.

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