27 de julio de 2026

El infierno de Antonia

Antonia González Monzón en 1937

«Hicieron una limpia por cada rincón de San Lorenzo llevándose a lo mejor de nuestro pueblo casa por casa, destrozando familias enteras simplemente por pensar diferente, por defender a los trabajadores…»

Domingo Valencia

Antonia González Monzón, funcionaria del Ayuntamiento de San Lorenzo, fue detenida meses después del golpe de estado fascista, sometida a brutales torturas y violaciones por parte de miembros de Falange y de la policía, que la dejaron de por vida en una silla de ruedas al causarle una gravísima paraplejia.

Antonia, era compañera y amiga de mis abuelos Francisco González, fusilado en el 37 y Juan Tejera, condenado a cadena perpetua, de la que cumplió doce años en campos de concentración y cárceles franquistas.

El drama de esta mujer, ayudante del secretario municipal, defensora de los derechos sociales y la democracia, fue víctima de la violencia física, las agresiones sexuales, el odio y la ira ilimitada de los sediciosos. Sentenciada tras destrozarla física y emocionalmente en Consejo de Guerra a treinta años de prisión, encarcelada hasta 1940, conlleva el horror que sufrió personalmente y en el seno de su familia, con tres hermanos asesinados, Domingo, Juan y Félix y su hermana Juana, maestra y militante de la izquierda, torturada represaliada y expulsada del Magisterio durante diez años. Otro de sus hermanos también docente perdió un ojo por el maltrato de los represores, no permitiéndole jamás ejercer su labor educativa.

Foto: En el centro José García, conocido por «Juan Pintona», uno de los torturadores de Antonia

El impacto represivo en Antonia y toda su familia fue demoledor con su madre y otra hermana con graves patologías mentales de por vida.

Mi abuela materna, Frasquita González, también funcionaria de dicho Ayuntamiento, junto al torturado y desaparecido en la Sima de Jinámar, Carlos Mortes Rufino, me contaba todo lo que había sufrido esta familia, comparándolo con otras atrocidades en la misma zona de la isla, como el asesinato de mi tío el bebé Braulio, la tortura y violación de mi tía abuela Rosa García o el asesinato de mi abuelo paterno, la veintena de vecinos del mismo pueblo torturados salvajemente tras sacarlos a la fuerza de sus casas de madrugada para desaparecerlos.

San Lorenzo era especial para quienes orquestaron la sublevación militar, por eso jamás perdonaron que allí gobernara el Frente Popular, que existiera uno de los movimientos obreros más organizados y fuertes del Archipiélago Canario, suponiendo un hito histórico en la lucha por la clase trabajadora isleña.

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