Fotomontaje del Diario de Avisos
“Toda forma de desprecio, si interviene en política, prepara o instaura al fascismo.”
Albert Camus
La alcaldesa pepera del Ayuntamiento de Güímar – Tenerife, Luisi Castro, se ha venido arriba tras la moción de censura que la ha colocado una vez más al frente de este municipio, con unas declaraciones esperpénticas, pidiendo de nuevo el mausoleo de la vergüenza al criminal de lesa humanidad general Franco de Santa Cruz para su pueblo: “Lo que no quiero es que acabe en el fondo del Atlántico”, dice sin cortarse un pelo, obviando y pisoteando los derechos constitucionales de quienes somos familiares de miles de personas defensoras de la democracia y la libertad torturadas, asesinadas y desaparecidas salvajemente en las Islas Canarias tras el golpe de estado fascista del 36, cientos de miles en cada rincón del estado español.
Luisi va a por todas, puro fervor patriótico; y le importa un carajo que las leyes autonómica y estatal de Memoria Democrática especifiquen que toda exaltación del genocidio franquista debe ser retirada de las calles.
Ese monumento al nazismo español que la derechona isleña pretende declarar Bien de Interés Cultural (BIC), debe desaparecer para siempre de forma inmediata de cualquier espacio público, lo contrario sería seguir humillando y ridiculizando los valores democráticos, la lucha por las libertades contra una dictadura sanguinaria.
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