«Abusos a menores, canibalismo, rituales satánicos con sacrificio, perversiones inimaginables, violación de bebés, eso y más viví en menos de tres meses en la isla…»
Alice Williams
No hace falta ser un avezado experto en medicina para observar que algo no anda bien en la salud mental y física del “pato” Donald. Sus ojeras, su anormal inflamación de los últimos días, la forma de hablar y sus ojos semi cerrados como si no pudiera dormir ni un minuto.
Trump atraviesa la mayor crisis de su vida al meterse en un avispero del que ahora no tiene salida. Lo pican por todas partes y no le quedan analgésicos o antihistamínicos morales para justificar ante su pueblo las consecuencias económicas de su extrema codicia.
“Tiene la mente de un niño de cinco años”, decía ayer en El Intermedio el periodista enviado especial a los Estados Unidos, Javier Fesser.” El “pato” Donald ¡Cua, cua! Está en un berenjenal laberíntico y se ha rodeado de nazis caníbales en su gobierno con muchas ansias de sangre y petrodólares.
No quiero decir que él no sea un peligroso psicópata sin escrúpulos para destruir la humanidad entera y luego esconderse en su búnker-madriguera, sin ningún remordimiento, ante un planeta entero ardiendo entre llamas radioactivas.
Vamos por ese camino, porque el pueblo iraní no se va a rendir y seguirán atacando con los recursos que tengan hasta la “premiada” muerte de su particular más allá.
Vez y escuchas en TV internacionales a mujeres con o sin velo en las calles de Teherán defendiendo a su patria, condenando la muerte masiva de niñas y niños. La soberanía legal de su pueblo según los convenios internacionales de derechos humanos, las convenciones ahora pisoteadas impunemente. El “Pato” ya no sabe que hacer.
Se rumorea que va a meter miles de marines por tierra en un territorio altamente hostil y desconocido, donde la guerrilla persa conoce hasta la última piedra para seguir atacando a discreción; y se los puede cargar uno a uno destrozando a Trump con la llegada masiva de hombres muertos acribillados a balazos o degollados, envueltos en la bandera ensangrentada de las barras y estrellas.
El millonario amigo de tantos años y compañero de orgías con menores junto al pedófilo Jeffrey Epstein está en un callejón sin salida. Irán no es Venezuela allí no hay sumisas Delcys o Corinas en la sombra, se batalla hasta la victoria o la muerte. Toda la patria libre, fuego al invasor o el martirio.
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