27 de julio de 2026

Expolio de San Lorenzo

“Un paseo por Tamaraceite”, libro del profesor y buen amigo Esteban Gabriel Santana Cabrera

«Aparecieron los camiones cargados de falangistas y militares dirigidos por Ezequiel Betancor y empezaron a disparar a todo el mundo, hasta a los chiquillos que jugaban por la carretera Tamaraceite, nunca había visto tanto odio en unos ojos.

Juanito González Cabrera

Los Betancores tras el triunfo de la derecha en las elecciones municipales de San Lorenzo ordenaron a sus concejales, que eran mayoría en el pleno, dejar de ir al Ayuntamiento, paralizar la Corporación con la excusa de las constantes huelgas y movilizaciones de un movimiento obrero muy organizado. El objetivo de los terratenientes era contribuir al deseo ancestral de la oligarquía capitalina de anexionar un territorio agrícola de alto valor para la especulación y el crecimiento urbanístico de Las Palmas.

Esta paralización generó todo tipo de problemas sociales y administrativos en la población de clase trabajadora con altas cifras de paro y pobreza extrema, al no poder realizar ningún trámite en las oficinas, pretendiendo asfixiar una de las zonas más prósperas en el pasado, aunque siempre en manos de caciques agrícolas que explotaban en condiciones laborales de semiesclavitud a los sectores más desfavorecidos, que habían entrado desde los años 20 en una lucha sin cuartel contra estos abusos clasistas por parte de seres sin escrúpulos.

En 1935-36 se organizaron varias concentraciones muy numerosas ante las Casas Consistoriales en la Carretera General de Tamaraceite, que llevaron al gobernador civil de la provincia a nombrar por decreto al jovencísimo miembro del Partido Comunista y concejal de la oposición del Frente Popular, Juan Santana Vega “Juan Machado”, como alcalde, junto a un equipo de gente joven y de izquierdas que tomó las riendas de la institución abriendo las puertas cerradas a cal y canto al pueblo que lo recibió con inmensa alegría y celebraciones en las calles.

Poco duró ese torrente de esperanza, ya que tras el golpe de estado de Franco todo se vino abajo, persiguiendo y condenando a muerte por fusilamiento a dicho regidor, al secretario, al jefe de la policía local y a dos sindicalistas, con más de una veintena de vecinos defensores de la democracia, que tras torturas brutales fueron desaparecidos en pozos y grietas volcánicas.

En poco tiempo no más de año y medio uno de los municipios más importantes de la isla paso ilegalmente a pertenecer entre pistolas y amenazas de ultraderechistas isleños a la capital.

Un lugar donde nací y viví casi toda mi vida, que en la actualidad malvive entre casos de corrupción del ladrillo y construcciones masivas que arrasan por su patrimonio ambiental y cultural, con altas cifras de exclusión social que baten récords.

Su alcalde asesinado sigue en una fosa común sin excavar en el cementerio de Vegueta entre los huesos de cientos de compañeros masacrados durante el genocidio.

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