Factoría Lloret y Linares mediados del siglo XX (Archivo FEDAC)
«(…) El fascismo debe distinguirse de otras formas de contrarrevolución porque se basa orgánicamente en una masa popular desorientada, enloquecida y desesperada…»
Jack Conrad
Manuel de la Gándara, Comandante General del Somatén en las islas, junto a su Ayudante y Secretario el Cabo del Distrito Juan Martel, trataron en una breve reunión improvisada durante una visita oficial a la Factoría Lloret del traslado desde el diminuto cuartelillo de Guanarteme a la comisaría de Falange y centro de exterminio del Colegio La Salle, en la calle Luis Antúnez, de los treinta y dos hombres detenidos y cinco mujeres, militantes del Frente Popular, de la Federación Obrera y de la CNT del municipio de San Lorenzo, con el Cabo de Barrio Antonio Sosa y el Teniente Coronel de la Guardia Civil Juan Egea, que llevaba la representación del Gobernador Civil antes del golpe fascista:
-Aquí solo nos van a dar problemas y apenas hay espacio para darles leña y follarnos a las rojas- dijo el municipal chusquero queriendo hacer una gracia.
El resto de fascistas asintieron moviendo la cabeza con media sonrisa cómplice, mirando de reojo al mando militar que tomó la palabra con aire solemne:
-Señores esto es rápido y está claro que en la escuela religiosa de Las Alcaravaneras que tenemos cedida por la Iglesia Católica para la Santa Cruzada les van a dar “café” del bueno desde el primer momento y ya sabemos dónde acabarán. Quizá esto sea lo mejor y nos quitamos de encima esta vaina-
Más tarde echándose unos rones con pescado fresco en una cantina junto a la Playa de Las Canteras tomaron la decisión:
-Esta noche mismo los llevamos en el camión de los Betancores, pero déjenme a dos de las mujeres unos días para aprovecharlas bien- comentó medio borracho entre carcajadas con la barbilla llena de grasa y mojo verde el mando de “La Benemérita”.
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