27 de julio de 2026

Hambruna entre yugos y flechas

Madrid. Mendicidad a la puerta del restaurante Lhardy, en la Carrera de San Jerónimo (1942).

«Los «años del hambre»: Este es el término más conocido para referirse a la época de posguerra, desde 1939 hasta al menos 1951, en la que España sufrió escasez extrema, miseria y una gran cantidad de muertes por inanición.»

La miseria y la hambruna era tan grande que los chiquillos de Tamaraceite salían a robar por las fincas de los terratenientes que rodeaban el viejo municipio masacrado. Varios platanos, unas pocas papas, cebollas, batatas, higos o ciruelas, podían quitar por un día el hambre de alguna familia en aquella vecindad desolada por la brutal represión, aquel rincón de la isla donde desaparecieron y fusilaron a decenas de militantes de la izquierda, personas empobrecidas, muchas analfabetas, que se aferraban y defendían la democracia republicana, como quien se agarra a la tabla de un naufragio en alta mar, a una posibilidad histórica, remota, de salir de tantos años de semiesclavitud y explotación brutal organizada hasta el último detalle por las crueles familias millonarias dueñas de las tierras de cultivo.

En la casa de los Cabrera, la abuela Julita calentaba agua en un caldero con piedras dentro cada noche, mientras las nietillas miraban la brasa y el vapor humeante hasta que se iban quedando dormidas con el estómago vacío, soñando con degustar un guiso de pollo y verduras.

La pobreza habitaba en cada familia como una plaga bíblica. En las misas los curas lanzaban loas y rezos al Generalísimo y a la Santa Cruzada contra el satánico comunismo de rabos y cuernos, que decían esperaba en las esquinas nocturnas para llevarse a los niños dentro de sacos al infierno.

About The Author