14 agosto 2020

Heroína policial

Imagen de El Pico (1983, Eloy de la Iglesia), con Jose Luis Manzano como Paco.

Se dejaban ver por las esquinas y nos observaban desde sus furgonas antidisturbio con media sonrisa, no nos paraban esta vez, miraban como nos destrozábamos la mente y el cuerpo, ellos sabían lo que hacía el estado, en que nos convertiríamos, estaba todo más que programado.

Israel Andueza Molina

«(…) La heroína venía por mar y en aviones militares hasta la base de Gando, luego se distribuía por picolos y maderos entre camellos, que además eran sus putas chivatas. De golpe y porrazo los barrios de Las Palmas eran como madrigueras de zombies, los chiquillos que hasta ese momento consumían anfeta y fumada, sobre todo congo y hachís, se convirtieron, si no te miento, en pocas semanas en parásitos que iban por las calles flacos como tollos, piel y hueso, buscando como fuera el puto caballo. Luego empezaron los robos en los coches, ventanillas rotas, tirones a las señoras que hasta ese momento no sabían lo que era esa delincuencia, antes robábamos, siempre se ha robado, pero no a nuestra propia gente del barrio, íbamos al sur a pillar carteras de los giris, pero de repente nos convertimos en unos ruinas, parecíamos hienas que se comían a sus crías, nos daba igual todo con tal de conseguir la puta dosis. Yo vi a los mismos policías que nos cacheaban pa quitarnos la hierba, los tripis o los bustaid repartiendo droga en cada barrio desde el Buque de Guerra a Tamaraceite, cada rincón de esta jodía ciudad se convirtió en un nido de víboras, daba igual a quien le jodiéramos la vida si teníamos la papela pa fumarla o pincharla, a poco empezaron a aparecer colegas muertos, hasta en la puerta de las iglesias como en Los Dolores de Schamann donde aparecieron varios hermanos de la infancia, hasta deportistas de cojones, jeringuilla clavada, los ojos en blanco y el cuerpo tieso como un garrote. Eso lo metieron los criminales del estado, el mismo GAL, toda esa gentuza se dedicó a destruir a nuestra juventud más luchadora, pasamos de repartir panfletos y poner pintadas a meternos por la vena, ya no había nada que cambiar más que el vacilón, el mejor mejor vacilón del mundo, como si te corrieras veinte veces juntas dentro de una piba, pero al poco tiempo ya no comías, ya le robabas a tu familia, a tu madre, a tu mujer, a tus hermanos, te convertías en lo que ellos querían, en una mierda de ser humano…»

Testimonio de Sergio (Cacha) Ramírez Medina, víctima de la heroína, vecino del barrio de Las Rehoyas en los años 70-80, Las Palmas GC.

Entrevista realizada por Francisco González Tejera el 29 de marzo de 2007 en Tegueste, isla de Tenerife.

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