25 noviembre 2020

Iñaki Ibarbeiti en la memoria de nuestro pueblo

Imagen: Dinamiteros vascos, foto de 1937 en plena contienda contra el fascismo español.

«Hegoak ebaki banizkio
Nerea izango zen,
Ez zuen aldegingo.
Hegoak ebaki banizkio
Nerea izango zen,
Ez zuen aldegingo…» Mikel Laboa (Txoria Txori)

«(…) Iñaki Ibarbeiti, era el único preso vasco en la cárcel de Barranco Seco, tenía la valentía de no agachar jamás la cabeza ante los sicarios falangistas, los carceleros de la Guardia Civil que le llegaron a temer porque decían que estaba loco -No tengo nada que perder ya he muerto muchas veces- decía, nos enseñaba palabras en euskera, nos contaba leyendas de su pueblo, fue miembro del grupo de dinamiteros vascos, manejaba la pólvora y las bombas como nadie -Gora Euskadi Askatuta- gritaba entre los cientos de presos, -Gora- respondían al unísono el resto hombres desnutridos, casi esqueletos por la falta de comida. Comunista hasta la médula, Gudari de corazón. Nadie supo jamás como llegó a Canarias, «huyendo» decía con una sonrisa cuando alguien le preguntaba, por mar en cualquier barco de mercancías -Fui en sentido contrario, pude escapar a Francia, pero bajé al Sur a combatir al fascismo, desde Andalucía salté al océano hasta estas islas tristes por la sangre de los mártires- dijo una vez en el patio durante el paseo diario, vueltas y vueltas siempre en el mismo sentido. El gran Iñaki sabía romper la monotonía de la cárcel, a veces con su boina negra iba en sentido contrario, lo que los guardias castigaban con palos y fustas de buey. El seguía contra viento y marea, parecía que no le dolían los golpes, los carceleros pensaban que estaba poseído por el diablo, no esquivaba los golpes, demasiadas cicatrices, varias veces fusilado con balas de fogueo para romperle el corazón a pedazos, pero no renunciaba a sonreír, a sacar toda esa alegría en aquellos días terribles, donde todo olía a sangre, a muerte, a cadáveres putrefactos en cualquier rincón de aquel espacio para el horror. Un día vimos que lo sacaban con las manos amarradas a la espalda, miró para nosotros con una sonrisa y dijo algo en euskera -Bizitza askatasunaren heroiak. Herrialdea edo Heriotza- Yo lo anoté en mi cuaderno, años después supe que era algo así como ¡Vivan los héroes de la libertad! ¡Patria o muerte! Nunca más supimos de nuestro amigo y camarada, tal vez esté en el fondo de algún agujero volcánico, suspirando por su tierra amada…»

Testimonio de Octavio Santana Guedes, preso político en el campo de concentración de Gando y la cárcel de Barranco Seco en Las Palmas, entre 1936-1945.

Entrevista realizada por Francisco González Tejera, el 3 de noviembre de 1997, en Casa Pastores, Santa Lucía de Tirajana.

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