29 octubre 2020

La antesala del infierno

Imagen: Ilustración de Castelao, ¡Todo pol-a Patria, a relixión e a familia! Álbum de guerra, "Atila en Galiza".

«El patio de la comisaría de Luis Antúnez se usaba para formar a los detenidos, humillarlos, darles palos y destrozarles la carne con la pinga de buey, era como una propina antes de meterlos en los sótanos y las salas de tortura, allí se cometieron crímenes horrendos que siguen impunes, hombres colgados por los ojos, descuartizamientos, violaciones y todo tipo de aberraciones que se me eriza la piel si te sigo contando.» Santiago Herrera Jiménez

«(…) Los miembros de Falange y de las Brigadas del amanecer Juan Bonny, Camilo Martinón, Julio Naranjo, Alfredo García, Antonio Wiot, Ezequiel Betancor, los hermanos, Ricardo y Manuel Hernández Suárez, más conocidos por «los Izpuela», estaban ese día dando leña a más de cuarenta hombres desnudos y llenos de heridas en el patio de la Comisaría de Falange de la calle Luis Antúnez de Las Palmas, luego iban metiendo en las habitaciones y sótanos de tortura a los detenidos uno a uno, allí vi, entre otras barbaridades, como los jefes falangistas, Eufemiano Fuentes y Sixto García, abrían en canal a Juan Moreno, militante comunista, con una navaja barbera sacándole las tripas con las manos entre risotadas y alardes de fuerza de quien tiraba más y quien era más fuerte. La misma noche pude ver como a un andaluz de apellido Castillo, también comunista, que llevaba muy poco tiempo residiendo en Las Palmas, le metieron dos garfios de trinchar pescado, uno por cada ojo, y lo mataron reventándole el cráneo colgándolo de unas argollas fijadas en el techo del patio de esta comisaría. Todos estos mutilados y muertos los llevaban en coches particulares y los tiraban en varios pozos de agua, en La Marfea o en la Sima de Jinámar. Los citados falangistas se tomaban la copas en el Bar Alemán de la calle Triana y allí confirmaban los crímenes que cometían diariamente, mientras se echaban las cervezas o el ron con las camisas empapadas de sangre brindando y gritando borrachos, «Esta noche nos cargamos a doce, alguno corregía, no diecinueve, doce fueron esta mañana». 

Testimonio de Ramón Cabrera Sánchez, ex afiliado de Falange en los años del genocidio fascista en Gran Canaria.

Entrevista realizada el 14 de enero 1987, en el barrio de Arenales, Las Palmas GC.

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