29 noviembre 2022

La especulación mata

«Exigimos que se actúe de manera inmediata, no solo para evitar más atentados ecológicos como el ocurrido estos días, sino para que este espacio se pueda convertir en uno de los pulmones naturales de la ciudad de Las Palmas de GC».

Esteban Santana, portavoz de la Plataforma Salvar las Charcas de San Lorenzo

Quien es capaz de disparar o envenenar a un animal tan bello, lo haría sin dudarlo un instante contra cualquier ser humano. Los Tarros Canelos (Tadorna ferruginea), están a punto de desaparecer para siempre del planeta, su inclusión en catálogos de especies amenazadas y en grave peligro de extinción no es casual.

Seguramente de seguir con la absoluta desidia política en los estanques de barro, conocidos como charcas de San Lorenzo, posiblemente dejaremos de verlos para siempre surcar los cielos con su vuelo majestuoso y elegante.

Su imagen flotando muertos este fin de semana sobre el agua estremecía el alma, seres que no le hacen daño a nadie, que nos endulzan la vista con su belleza, para que unos matones sin escrúpulos, escorias de la sociedad, cachos de carne con ojos, los asesinen impunemente para darse el gusto de matar por el placer de matar, ni siquiera para comer por necesidad.

Estarán contentos el alcalde y el concejal de urbanismo de Las Palmas GC con su presunta obra de promoción del exterminio de seres inocentes, dejando abandonado un paraje natural de altísimo valor ecológico y cultural, con más de cuarenta especies de aves nidificantes y migratorias, obviando un proyecto de conservación y preservación, ya aprobado en el pleno municipal de septiembre de 2020 por demoledora unanimidad de todas las fuerzas políticas.

Si esto fuera ya un Parque Agroambiental reforestado, con puntos de observación de aves, con vigilancia, 28 estanques repletos de agua y de vida, esté ecoatentado terrorista posiblemente se hubiera evitado.

Mucha tristeza de ver un a ser tan bello inerte, mostrando aún su porte mágico a pesar de haber perdido la vida, me hizo sentir mucha vergüenza ajena de quienes han elegido la política como profesión millonaria, cobrando más de 5.000 euros al mes del erario público.

Lamento si estas letras escritas desde la más profunda indignación puedan molestar o herir a cualquiera, si fuera así lo siento mucho, no puedo evitar que se me remueva el alma ante estas valiosas pérdidas, ante la vergonzosa ineptitud y dejación política.