27 de julio de 2026

La última tarde de Toba

“El colonialismo no se comprende sin la posibilidad de torturar, de violar o de matar. La tortura es una modalidad de las relaciones entre ocupantes y ocupados.”

Frantz Fanon

“Toba” Medina Suárez, era portero suplente del Club Deportivo Santa Catalina, años después Atlético Club. Detenido en la calle León y Castillo de Las Palmas cuando salía de visitar a su abuela Lucía. Un coche negro se detuvo a su lado y bajaron tres hombres, uno enchaquetado con sombrero y dos uniformados de Falange pistola al cinto, arrodillándolo de forma muy violenta entre puñetazos, ante el estupor de los viandantes a esa hora de mediodía del 29 de julio del 36 con mucho transito de peatones y vehículos.

En el sillón de atrás sentado entre el nazi del sombrero con acento andaluz y uno de los falangistas lo fueron golpeando sin mediar palabra hasta una casa de Vegueta junto a la Plaza del Pilar Nuevo, cedida al Movimiento por la Iglesia Católica e improvisada como centro de tortura y detención.

Dentro lo bajaron a un sótano que parecía una cripta, donde en varias habitaciones habilitadas como celdas se escuchaban gritos de tres hombres y una mujer que estaban violando entre varios sicarios de ultraderecha. Allí atado con las manos a la espalda levantó la cabeza y se encontró con un rostro conocido de un hombre muy alto, casi dos metros, que le esperaba sonriente con una cuchilla de afeitar en la mano izquierda.

Era el conocido árbitro “Juan Pintona” que nada más verlo le dijo:

-Hola paquete jediondo, trozo, rojo de mierda, te voy a cortar a cachos si no me hablas de tus compañeros de la Sociedad Obrera del Puerto-

El joven Toba recién cumplidos los veinte años lo miró fijamente a los ojos sin bajar la vista, conociéndolo enseguida, aunque fuera vestido de militar con un brazalete del yugo y las flechas. Le había arbitrado algunos partidos, incluso los de máxima rivalidad contra el Marino FC, el CD Gran Canaria o el Real Club Victoria, entre otros, jugados en el Campo España o en la explanada del Muelle Pesquero.

-Vete a la mierda fascista de mí no vas sacar nada me hagas lo que me hagas- le dijo el muchacho agarrado por los dos nazis en un tono sereno y seguro al que ya le habían destrozado la camisa, mostrando su torso musculado del ejercicio y el brutal trabajo de picador de piedras en canteras.

Pintona indignado como un perro rabioso le gritó:

-Estás fuerte maricona, de aquí vas a salir muerto pa la Sima Jinámar si no me dices nada- mientras de un corte le arrancaba violentamente una oreja y la nariz.

Entre el sangrerío el joven se mostró imperturbable:

-Aquí estoy en pie y si te atreves a soltarme hijo de puta te reviento-

About The Author