23 abril 2024

Lecho tendido

«(…) Eres más clara. Eres más tierna. Eres más suave. Ardes y te consumes con más recogimiento. El nuevo amor te inspira la levedad del ave y ocupa los caminos pausados de tu aliento...

Miguel Hernández – Madre

El ron cubano hizo de mejunje mágico que me llevó directo a la habitación desolada de mi madre a la semana de su muerte. Necesitaba ver lo que ella veía durante sesenta años de mi vida: los malos y buenos momentos, el misterio de los días de Reyes, la nieta pequeñita en medio de aquella pareja cuasi eterna en mañanas de cantos de pájaros y olor a churros con café recién hecho, el sonido sigiloso de mi llegada de madrugada en esa juventud perdida tras una noche de juerga, las discusiones que a veces teníamos, el fallecimiento de mis abuelos, de varios de sus hermanos, aquella soledad clandestina…

Por eso como una especie de ritual mágico precisaba acostarme en su lecho vacío, sentir lo que ella sentía, los olores, los sonidos, el descalabro físico y mental de mi padre, las noches de Urgencias y ambulancias al final del derrumbe, la mirada de Loba desde la alfombra como preguntando ¿Qué está pasando Lola? ¿Porqué algo tan maravilloso se está rompiendo en pedazos?

Desde allí lo vi todo al instante, lo sentí todo, como si la ausencia de mi madre me poseyera y solo pudiera reaccionar con lágrimas, tanto llanto junto como jamás he llorado. Me inundaron sus penas y alegrías, las mismas esperanzas, la misma desazón, el mismo miedo a mi sufrimiento cuando nos quitaron a la niña, cuando ella era la que realmente sufría su ausencia, aquel injusto desamparo, al quedársele para siempre la boca seca.

Nunca imaginé que colocarme en su lugar me haría sentir tanto amor, tanta tristeza, tanta esperanza de saber que desde ese día de aquella primavera de 2020 estaríamos juntos para siempre, en eso que llaman eternidad aunque igual no haya nada más que silencio y oscuridad tras la partida, aunque yo siga encendiendo velas como los ancestros, quemando palo santo, percibiendo cuando se que ha venido por algún motivo desde un espacio sin tiempo ni espacio ese misterioso olor a geranios.

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