«En menos de una semana habían asesinado a más de doscientos hombres en la isla de Gran Canaria, todo era camiones del Conde y de la patronal inglesa parriba y pabajo cargados de compañeros destrozados por la tortura para desaparecerlos…»
Carlos Aguiar Martel
A 24 de julio de 1936, solo siete días tras el golpe fascista, el propio gobierno civil de la provincia de Las Palmas publicaba en los periódicos de Falange la relación de los miles de hombres detenidos por defender la democracia republicana. Muchos de los que están en esa lista fueron torturados, fusilados, asesinados tras el paseíllo y desaparecidos. Cuando Santiago Ramirez Verona me pasó este material hace unos días observé infinidad de nombres y apellidos de personas que a día de hoy sus familias siguen sin saber dónde están, seguramente arrojados en grietas volcánicas, pozos, abismos marinos o fosas comunes. Tristemente la voluntad política es en la actualidad muy escasa, permitiéndose de forma vergonzosa que no se pongan en marcha las herramientas para localizar, dignificar y dar sepultura digna a sus huesos destrozados por la brutal tortura, sus cráneos atravesados por tiros en la nuca.
Resulta terrible la impotencia de ver restos con botellas entre las piernas en la fosa común de Vegueta sin que se le de importancia institucional, que todo tipo de genocidas como el llamado Juan “Pintona”, uniformado en el centro de la foto adjunta. Como decenas de criminales de lesa humanidad que murieron en sus camas en absoluta y violenta impunidad.
¿Hasta cuándo?



Más historias
¡Hasta siempre Eloy!
Pollo Florido, merece más
Derogar la memoria