25 septiembre 2022

Luz de resistencia

'Ovni de Gáldar' saliendo del mar la noche del martes 22 de junio de 1976 (LA PROVINCIA/DLP)

«Es normal ver luces entrar y salir del mar a toda velocidad en Punta del Hidalgo, la gente que vive aquí lo ve normal, mi bisabuela me decía que eran los ancestros del antiguo pueblo que vino de más allá del mar hasta Tenerife».

Salvador Pérez Fumero

En el Morrete Ángulo por encima del Barranquillo Los Chochos aterrizó la inmensa luz anaranjada que venía sobrevolando la carretera de Teror hacía más de media hora, los coches se paraban con el indicador de la derecha intermitente, creándose una pequeña fila de luces tintineantes desde Piletas hasta la entrada de la carretera de San José del Álamo.

Fue cuando Dionisio Tejera y Juan Cabrera, lograron evitar el control de la Guardia Civil que metralleta en mano paraban todos los vehículos sospechosos, los cuatro agentes del tricornio miraban asombrados como a las 22:00 horas de aquel sábado 31 de julio de 1971 la noche se hizo día en aquel trocito de la isla, los dos jóvenes clandestinos sudando de miedo y calor respiraron tranquilos con el maletero del SEAT 850 repleto de panfletos contra el Régimen de Franco, observaron también la misteriosa luz que cambiaba de intensidad, convirtiendo en mágica aquella noche de un verano olvidado.

Al día siguiente a las seis y media de la mañana los cazadores, Lorenzo Almeida y José Carlos Rodríguez, llegaban agotados por la cuesta a un paisaje desolado con los podencos amarrados, viendo los cardones, las tabaibas y la hierba quemada, formando un círculo perfecto, olía a incendio y a una especie de aroma desconocido, un avión militar hizo un vuelo rasante sobre ellos y los perros aullaron de miedo.

Dioni y Juan, dormían en un camastro de la casa del camarada Valencia en el barrio de Casa Ayala, el material lo descargaron unas horas antes casi a la media noche, Domingo los esperaba con un caldo de cilantro al fuego: una caja de cartón, dos pistolas y una pequeña multicopista se guardó celosamente en un agujero de dos metros en el suelo del baño, ambos soñaban inconscientes de la intrigante cercanía con el misterio.