27 de julio de 2026

Policía cómplice

Una de las imágenes icónicas de la Revolución de 1934, tomada en Brañosera (Palencia), el 8 de octubre, en la que se ve una columna de la Guardia Civil con mineros detenidos, encabezados por una mujer. La imagen es de Félix Ortiz Perelló, de la agencia Piortiz, publicada en el 'Abc' el 26 de ese mes.
Una de las imágenes icónicas de la Revolución de 1934, tomada en Brañosera (Palencia), el 8 de octubre, en la que se ve una columna de la Guardia Civil con mineros detenidos, encabezados por una mujer. La imagen es de Félix Ortiz Perelló, de la agencia Piortiz, publicada en el 'Abc' el 26 de ese mes.

«Se les nota en la cara cuando ven al nazi italiano financiado por Ayuso y toda la mafia franquista violentando las universidades españolas, como se alegran de proteger a un fascista, cuando deberían estar al servicio de toda la ciudadanía porque cobran de nuestros impuestos. Será un verdadero peligro si esto se va torciendo y salen de nuevo a la calle a matar como en el 36 porque ellos tienen las armas.»

Rosana Berto Sanjuan

La mayoría de Guardias Civiles y algo menos en la Guardia de Asalto, simpatizaban con los sicarios de Falange y Acción Ciudadana, que se dedicaban a romper violentamente con barras de hierro y porras de madera las movilizaciones obreras en la ciudad de Las Palmas.

Las tabaqueras que asesoraba el abogado y diputado comunista Eduardo Suárez, las jornaleras y jornaleros que trabajaban en condiciones de semiesclavitud en las macro fincas de tomateros de los caciques ingleses, del Conde de la Vega Grande o de los Betancores, entre otros oligarcas, venían desde los años 20 desarrollando una lucha titánica en la Federación Obrera o la propia CNT contra la brutal explotación, el hambre y la miseria generada por salarios de vergüenza, trabajando de sol a sol.

Los agentes del orden jamás cargaban sobre los fascistas, hacían mutis por el foro cuando los veían llegar como fieras rabiosas a sueldo de la Patronal, que trataba de meter el miedo en el cuerpo a quienes salían a la calle defendiendo sus derechos.

Tristemente esos mismos mamporreros nazis encabezaron tras el golpe de estado del 36 las detenciones, torturas y los crímenes cometidos sobre miles de isleños que defendían la democracia y la legitimidad republicana.

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