20 abril 2021

Por Alá y por Franco

Soldado marroquí del I Tabor de Tiradores de Ifni, ejército de Franco, durante la Guerra Civil Española armado con un fusil mauser M1916

«Me dolían los brazos de cortar tantas cabezas de aquellos rojos infieles, tuvimos que emplearnos a fondo porque eran demasiados cuerpos amontonados, allí junto al cauce del Jarama, que ese día bajaba rojo de sangre».

Abdel Bennani

«(…) Venían de Mulet como almas poseídas y sus chilabas estaban manchadas de sangre, traían varias cabezas ensartadas en sus bayonetas, eran cráneos de cinco hombres, dos niñas y una de una mujer mayor, entraron en la aldea y no nos dieron tiempo a decir nada, sobre la marcha colocaron a los hombres viejos, jóvenes y niños junto al campo de los Floría, allí los fusilaron sin mediar palabra, hablaban entre ellos en arabe, se reían y fumaban mientras cometían cada crimen, a las mujeres y a las niñas nos metieron en un corral de cerdos, éramos doce con las hijitas de Eva Martínez, afuera se escuchaba la fiesta, bebían vino como agua porque ya había pasado el Ramadán, mataban ovejas y gallinas para la celebración, según decían en el mal castellano que hablaban ese día habían tomado cuatro pueblos a los rojos. Ya de noche, todavía no eran las diez nos fueron sacando para violarnos, primero las más jóvenes y las niñas que reventaron a los pocos minutos, luego las mayores, incluso Amparo Jover que tenía ochenta años a la que desnudaron y zarandearon lanzandola ladera abajo después de degollarla. La Guardia Mora de Franco nos violó a todas durante horas ante una imagen de la Virgen de Las Viñas, todos pasaron uno tras otro por cada una de nosotras tratandonos muy mal, con una violencia extrema, jamás vista ni siquiera en las tropas regulares que habían estado por la comarca donde habían fusilado a los escasos milicianos. Tras cuatro días de orgía sexual y borrachera nos dejaron ir a las pocas que sobrevivimos, recuerdo lavándonos en el riachuelo del soriano, destrozadas, parecíamos almas en pena tratando de mantenernos en pie, no solo el cuerpo magullado y vejado, sino la escasa dignidad…»

Fragmento del testimonio de Lucía Saucillo Camacho, maestra de escuela en Tomelloso en los años del genocidio.

Entrevista realizada por Francisco González Tejera, el 6 de julio de 1997, en el Ateneo Republicano de Coslada, Madrid.

Síguenos y comparte:
error21
Tweet 20
fb-share-icon20