1 de agosto de 2026

Un soplo de esperanza tras la oscuridad

«Nosotros no hacemos films para morir, sino para vivir, para vivir mejor. Y si se nos va la vida en ello, vendrán otros que continuarán…».

Raymundo Gleyzer, director de cine secuestrado y desaparecido por la dictadura militar argentina el 27 de mayo de 1976

Hay obras que no se miden por su metraje, sino por el peso de la justicia que cargan a sus espaldas. Ver la tercera y última entrega del documental “Canarias: 50 años tras la oscuridad” (2026) provoca un nudo en la garganta, pero también una profunda necesidad de alzar la voz. En estos tiempos sombríos que habitamos, donde el fascismo asoma de nuevo la cabeza sin pudor, tanto en España como fuera de nuestras fronteras, el cine y el periodismo comprometido se vuelven trincheras indispensables.

La directora María Sosa, junto a la producción de Yurena de León y la impecable dirección de contenidos de la periodista Jennifer Jiménez, han firmado una auténtica obra maestra. No es solo un recorrido riguroso en tres episodios por la brutal represión franquista en nuestras islas; es, ante todo, un acto de reparación.

Para quienes llevamos el dolor incrustado en el árbol genealógico, este documental es un bálsamo y un altavoz. En mi caso, el agradecimiento es infinito por poner el foco sobre una herida que sigue abierta y sangrando en el cementerio de Vegueta, en Las Palmas. Allí, en la fosa común, siguen un centenar de compatriotas esperando a ser exhumados en breve para recibir una sepultura digna. Familias enteras llevamos décadas en una lucha sin descanso, reclamando algo tan estrictamente humano como la justicia, la verdad y la dignidad de los nuestros.

Pero si algo que me conmueve mucho de esta producción es la ternura. El mimo y el respeto con el que se trata la memoria de mis padres, Diego y Lola. Ellos se marcharon de este mundo con la profunda tristeza de no haber podido dar una sepultura digna a sus seres queridos. Este documental les devuelve un pedazo de esa dignidad que el fascismo y el olvido institucional les quisieron arrebatar.

Ha sido un honor inmenso participar en este proyecto hombro con hombro junto a otras familias unidas por la misma y noble causa, y volver a coincidir con un faro de dignidad como es mi buena amiga Pino Sosa, presidenta de la Asociación por la Memoria Histórica de Arucas, un referente inquebrantable para todos nosotros.

“Canarias: 50 años tras la oscuridad” es una sacudida necesaria contra la amnesia colectiva. Es una recomendación obligatoria para cualquier persona de bien, para cualquiera que conserve un mínimo de sensibilidad y empatía con las víctimas de un genocidio canario que demasiados se empeñan aún en negar. Frente a la oscuridad que regresa, memoria, dignidad y justicia.

No quiero cerrar estas líneas sin expresar mi más sincera gratitud al Ministerio de Memoria Democrática presidido por Ángel Víctor Torres Pérez por su respaldo, así como a Canarias Ahora y a ElDiario.es por ser altavoces valientes de nuestra historia. Mi reconocimiento también a la productora Clan de Medios y a todo el inmensamente profesional equipo técnico que puso su talento al servicio de la verdad. Para quienes sientan el deber de conocer nuestro pasado, esta pieza imprescindible ya se puede visionar en RTVE y a través del canal de YouTube de Canarias Ahora. Gracias por no dejarnos solos en el olvido.

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