Secuencia de El botón de nácar (2015)
«Un botón de nácar sirvió para cambiar la vida de un hombre; otro botón idéntico quedó atrapado en el mar como el único testigo de un crimen».
Patricio Guzmán
Pasan los años, ya más de cinco; y el 99% de lo que escribo tiene que ver con lo acontecido en mi tierra, la patria de los sueños de mi infancia. Y no es que me sienta fuera de la realidad española, es que no me nace expresar, rescatar, plasmar lo que de alguna forma desconocida llevo incrustado en mi alma. Igual le pasa al comprometido director de cine chileno Patricio Guzmán, que en 1973 fue detenido luego del golpe de Estado en Chile que dio inicio a la dictadura militar de Augusto Pinochet. Consiguió partir al exilio y salvar el registro de la trilogía documental que lo hizo mundialmente reconocido: La batalla de Chile (1975-1979), que hablaba desde el triunfo del expresidente Salvador Allende y la Unidad Popular, hasta los hechos que desencadenaron finalmente el golpe de Estado.
Desde entonces vive en el extranjero. Actualmente reside en Francia, desde donde ha realizado la mayoría de sus películas, incluidos sus más reconocidos documentales, entre ellos Chile, la memoria obstinada (1997), Nostalgia de la luz (2010) y El botón de nácar (2015). Su obra se extiende desde 1965 hasta la fecha, y ha sido galardonada con más de setenta premios en decenas de festivales internacionales.
Los dos salvando las distancias abismales con un genio al que tanto admiro, cultivamos la tierra fértil de la memoria, uno con sus producciones cinematográficas, otro más humildemente con la publicación de libros que de alguna manera rescatan en primera persona el horror del fascismo en las islas desafortunadas.
Ninguno, ni el, ni yo, podemos soltarnos de las raíces profundas de nuestra identidad, aunque pasen los años y vayamos envejeciendo sin darnos cuenta. Nos une el amor por los sesgos de nuestros orígenes, el sufrimiento de nuestros pueblos. La avalancha estelar de esa esfera universal que nos eligió para nacer en este punto concreto y telúrico, islas y tormentas estelares del infinito.
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