24 febrero 2024

Ternura del recuerdo

"La ronda de los presos" Van Gogh (1890)

«(…) La memoria
te trae a lo que nunca fuiste.
La muerte no comercia.
Tu saliva está fría y pesás
menos que mi deseo.»

Juan Gelman

¿Y como le explicamos ahora a nuestros hijos el terrible drama familiar de haber sufrido el horror?

En estos tiempos turbios donde se asesina a gran parte de cualquier pueblo con absoluta impunidad ante el silencio hipócrita de la mayoría nos convertimos en personajes pintorescos si exigimos justicia y aún más reparación, la mayoría de las veces hasta con cierto pudor de qué te vean como “el loco de la fosa”. Ese que habla de sucesos que pasaron en muchos casos hace más de ochenta años.

No se me olvida cuando empezaba a investigar y escribir sobre la brutal represión del franquismo en las Islas Canarias más de uno me increpó “Que dejara ya de revolver mierda” “Que mejor dejar las cosas como estaban y que todos asesinos y asesinados descansaran en paz”, incluso uno que luego fue Director General de Patrimonio Histórico del gobierno autonómico y más tarde afiliado de Izquierda Unida, me comentó un día como quien da un sabio consejo que los más de sesenta que siguen sin exhumar junto a mi abuelo en la fosa común del cementerio de Las Palmas “estaban bien ahi tranquilitos todos juntos”. Yo flipando porque además estábamos subiendo en la marcha anual al lugar de exterminio de la Sima de Jinámar le respondí:

-¿Pero compadre estás seguro de lo que dices y de que hablas con alguien que tiene varias víctimas del genocidio entre sus seres queridos?-

El hombre ni se inmutó, siguió “filosofando” a la tropa solar y lo vi cantando luego La Internacional entre banderas rojas y republicanas.

Todo esto me cuesta entenderlo y en este 2024 con más años encima, con infinita tristeza observo, mientras casi no van quedando vivas las últimas personas pisoteadas por el fascismo español. Madres, padres, abuelas y abuelos amados que partieron tristes para siempre sin que les sacaran del barro de las fosas y cunetas a su gente masacrada brutalmente.

¿Qué hacer? Yo al menos lo tengo clarísimo: seguir hasta que me queden fuerzas en los dedos y en lo más tierno del corazón.

Elijo la locura.

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