27 de julio de 2026

Última lección del maestro

“Última lección del maestro”, Alfonso Daniel Rodríguez Castelao, álbum “Atila en Galicia” (1937)

«La ceguera de los españoles es un mal que no tiene cura, porque es una ceguera voluntaria. Cierran los ojos para no ver. Son los que representó Goya en una de sus aguafuertes: ‘No hay desgracia que no les sorprenda’.»

Alfonso Daniel Rodríguez Castelao

Xoán Ulloa, llevaba apenas cinco meses en la isla de Gran Canaria antes del golpe de estado, el joven maestro nacido en Combarro, parroquia del municipio de Poyo, en la provincia gallega de Pontevedra, se vino a la isla en plena campaña de alfabetización durante la Segunda República, puesta en marcha por el gobierno del Frente Popular, con el objetivo de erradicar el analfabetismo, formando mujeres y hombres críticos y cultos, especialmente entre la población rural y obrera. Para lograrlo, se crearon las Misiones Pedagógicas, que llevaban actividades educativas y culturales a las zonas más aisladas, buscando un profundo cambio social y transformador a través de la educación.

El sábado 18 de julio del 36 desarrollaba su labor educativa en el desaparecido municipio de San Lorenzo, concretamente en una escuelita de la barriada de Guanarteme, muy cerca de la Playa de Las Canteras.

Al principio ese fatídico día todo era desinformación, se hablaba de una huelga general, faltaron muchas niñas y niños a clase.

Entre ese desconcierto regresó a casa andando hasta la calle Faro en La Isleta, donde tenía alquilada una casa compartida con otro docente de Tenerife. Cuando llegó su compañero tenía puesta la radio y ya se sabía que se había iniciado una sublevación militar en el Sáhara Español. Los dos militaban en la Federación Obrera pero no sintieron preocupación, no imaginaban que a las tres de la mañana del lunes tocaría a su puerta una Brigada del amanecer, encabezada por el jefe falangista Domingo Rodríguez Quegles, acompañado por un grupo de pistoleros de Falange, que se los llevarían entre golpes y patadas en un coche de los guardias de asaltos.

En una explanada de los tomateros de Doña Pino Apolinario los torturaron de forma brutal.

A Xoán le sacaron los ojos con una cuchara, mientras le gritaban ¡Puta maricona gallega! El muchacho ni siquiera podía gritar del impacto emocional, solo sentía los gritos, la extrema violencia de aquellos hombres de azul, dos de ellos padres de algunas de sus alumnas.

Más tarde los arrodillaron descerrajándoles un tiro en la nuca a cada uno, para luego arrojarlos en un pozo junto al Chalé de los Betancores, en Las Rehoyas, donde está en la actualidad el Centro Comercial La Ballena.

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