5 de noviembre de 2026

Guardianas de la memoria

María Rozalén y Conchi Cejudo en un fotograma del documental “Cuanta Guerra” de RTVE

«Porque hay una historia que no está en la historia y que solo se puede rescatar escuchando el susurro de las mujeres».

Rosa Montero

La tierra del cementerio de Vegueta, en Las Palmas de Gran Canaria, está a punto de abrirse, y con ella se quiebra un silencio de muchas décadas. Ante la inminencia de los trabajos de excavación de la fosa común de la represión franquista, una certeza conmueve los cimientos de la Agrupación FFCC Vegueta: la memoria en las islas tiene, de forma abrumadora, rostro de mujer.

En las últimas semanas, un goteo constante de correos electrónicos ha inundado el colectivo. Son mensajes cargados de una emoción contenida, de biografías truncadas y, sobre todo, de una esperanza que muchas creían definitivamente extinta. Quienes escriben son en su mayoría hijas, nietas y bisnietas. Tres generaciones de mujeres que se niegan a olvidar y que ahora dan un paso al frente para sumarse a la asociación, solicitando información y aportando datos precisos para el cuestionario que ayude a localizar a sus seres queridos.

Durante casi un siglo, el dolor de estas familias permaneció sepultado bajo el peso del miedo y del olvido institucional. Hoy, esa resignación se transforma en una búsqueda activa. Las solicitantes complementan los registros con detalles concretos sobre los asesinados e inhumados en lo que fue uno de los epicentros del horror represivo en la isla de grancanaria. El objetivo final es claro, humano y de estricta justicia: iniciar el proceso de localización y obtener las muestras biológicas necesarias para realizar las pruebas de ADN complementarias.

La maquinaria de la reparación ya va sobre ruedas. El proceso técnico y científico para exhumar los cuerpos y devolverles una sepultura digna estará guiado por la metodología y la experiencia de la Asociación Científica ArqueoAntro, un equipo forense de referencia en la exhumación de fosas comunes en todo el territorio nacional. Su intervención garantiza que la ciencia, y no solo la voluntad, sea la herramienta definitiva para levantar el velo de la impunidad.

Para la Agrupación de Familiares, la llegada de estos correos no es un mero trámite administrativo; es la constatación de que el paso del tiempo no desactiva los lazos de la sangre ni el deber moral del recuerdo. Satisfacción, alivio y una profunda conmoción marcan los días previos al inicio de unas excavaciones que no solo buscan desenterrar restos óseos, sino rescatar nombres, apellidos e identidades arrebatadas por la barbarie, devolviendo por fin la paz a quienes nunca dejaron de esperar.

Este hito, sin embargo, no es fruto del azar, sino de la constancia. Para la Agrupación de Familiares, llegar a las puertas de este proceso ha supuesto tres años de intenso y arduo trabajo diario, desde que se constituyera al amparo de la vigente Ley de Memoria Democrática. Han sido miles de horas de dedicación en la sombra que ahora, finalmente, dan sus frutos gracias a la implicación coordinada de instituciones clave como el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, junto a la colaboración del Gobierno de Canarias y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. Una alianza entre la sociedad civil organizada y la administración pública que demuestra que, aunque el camino hacia la justicia sea largo y complejo, la dignidad colectiva siempre termina por abrirse paso.

About The Author