23 octubre 2021

El galón azul

Dibujo de Castelao: Así aprenderán a no tener ideas.

«Mi padre le mandó al tercer día a mi madre, junto con otro desaparecido, la chaqueta y la camisa manchadas de sangre. Le dijo: Dile a Lucía que me traiga ropa limpia. Mi madre fue a comisaría y ya mi padre no estaba. Aquella noche ya lo habían sacado».

Josefina Expósito

«(…) Tengo claro que no tengo perdón de Dios por todo lo que hicimos, no hay excusas posibles, allí tiramos a cientos de hombres sin aceptar sus peticiones de piedad, aquella sima volcánica se convirtió en el lugar elegido cuando dieron la orden desde Capitanía de que La Marfea era muy cerca de la ciudad y había muchos curiosos ¿Qué cómo era aquello? Mira mi niño, era tan sencillo como subir a los hombres caminando desde la finca de Los Ascanio por allí parriba a golpes hasta el agujero, luego los formábamos y hacíamos un pasillo de falangistas hasta la bajada de la muerte, allí a unos les pegábamos un tiro en la cabeza y los lanzábamos al abismo entre dos y a otros los tirábamos vivos. Los gritos y chillidos se oían hasta en el pueblo, la gente nos miraba asustada cuando nos echábamos un café en los bares cerca de la iglesia de Jinámar por la mañana después de hacer nuestro trabajo, algunos eran familia de los acabamos de ajusticiar aplicando la justicia de lo que llamábamos «Gran Cruzada». La mayoría no teníamos remordimiento ninguno, lo veíamos como una gran cosa, acabar con el demonio rojo, con los enemigos de la unidad de España, con rojos, masones, comunistas, diablos con cuernos y rabo que iban contra nuestra patria. Eso pensábamos, ahora yo lo veo de otra forma, aquello fue un crimen terrible, tengo las caras de tantos hombres grabadas en mi cabeza, no se me van ni de noche ni de día, por eso le pido a nuestro señor Jesucristo por mi perdón, por el perdón de mis camaradas, de todos los que participamos en aquella matanza…»

Testimonio de Pedro Martel Déniz, encargado del Conde en La Noria, una de la haciendas del municipio de Telde, miembro de Falange en los años del genocidio.

Fragmento de la entrevista realizada por Francisco González Tejera, el 7 de julio de 1992, en la parroquia del Tablero de Maspalomas, San Bartolomé de Tirajana.