«Seres de luz y sueños de infancia lejana».
De pequeñito llamábamos en mi tierra “Cigarrón” al saltamontes. Eso ya se habrá perdido en la nebulosa de los años. Ser entrañable que estaba en nuestro imaginario de gnomos y hadas, en la grandeza natural donde jugábamos sin móviles ni tecnología digital. Indicador del buen estado del ecosistema, aunque ahora sobreviva entre coches y asfalto. Una especie de unicornio.
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